jueves, 1 de septiembre de 2011

GRAMATICA INTERIOR A DEUX

Carmen Hierro me acaba de hacer llegar el catálogo de la expo RODART en la que ambos contribuimos con una foto suya y un texto mío glosando dicha foto. En tanto el libro en que ambos nos implicamos el año pasado sigue su vía crucis en busca de editor (gracias, Esther, por tu infatigable rol de cirinea), ésta es por el momento la única muestra conjunta de nuestra empatía creadora. 



GRAMATICA INTERIOR


(o cómo por una vez el traje nuevo de la emperatriz es a un tiempo ilusión y realidad)



La carne es en ti vestido

que no pierde la inocencia.

No existen hojas de parra

con vocación de gendarme

que te impongan la vergüenza.

Deja vus en tonos sepia

para los ojos del alma,

el cuellecito de blonda

y los botones de hueso,

con su calidez de otrora,

con su entrañable decoro,

no chocan, más bien remachan

en su germinal ornato

la liturgia del origen,

la pureza de la imagen,

el deseo sin pecado,

el concepto inmaculado,

el hallazgo inesperado,

ese círculo cuadrado,

tu gramática interior.

martes, 23 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

LA LIBERTAD PERFECTA

«Hay que esforzarse por concebir claramente la libertad perfecta, no con la esperanza de alcanzarla, sino con la esperanza de alcanzar una libertad menos imperfecta que nuestra condición actual, pues lo mejor no es concebible sino por lo perfecto. Sólo podemos dirigirnos hacia un ideal. El ideal es tan irrealizable como el sueño, pero, a diferencia del sueño, se relaciona con la realidad. Permite, como límite, ordenar situaciones reales o realizables desde el menor al más alto valor. La libertad perfecta no puede concebirse como si consistiera simplemente en la desaparición de esta necesidad cuya presión sufrimos perpetuamente. En tanto viva el hombre, es decir en tanto constituya un infinito fragmento de este universo implacable, la presión de la necesidad no se relajará jamás un solo instante. Un estado de cosas en el que el hombre tenga todo el gozo y también la menor cantidad de fatigas que quisiera no puede tener cabida, salvo como ficción, en el mundo en que vivimos. La naturaleza es, en verdad, más clemente o más severa para las necesidades humanas según los climas y quizá según las épocas, pero esperar la invención milagrosa que la tornaría clemente en todas partes y de una vez para siempre es casi tan poco razonable como las esperanzas puestas en otros tiempos en el año mil. Además, si se examina de cerca esta ficción no parece que ni siquiera valga la pena. Basta tener en cuenta la debilidad humana para comprender que una vida en la que la noción misma de trabajo hubiera casi desaparecido estaría librada a las pasiones y quizá a la locura. No hay dominio de sí sin disciplina y no hay otra fuente de disciplina para el hombre que el esfuerzo demandado por los obstáculos exteriores. Un pueblo de ociosos podría muy bien divertirse creándose obstáculos, ejercitarse en las ciencias, en las artes, en los juegos, pero los esfuerzos que proceden de la sola fantasía no constituyen para el hombre un medio de dominar sus propias fantasías. Son los obstáculos con que choca y que tiene que superar los que le proporcionan la ocasión de venderse a sí mismo. Aun las actividades en apariencia más libres -ciencia, arte, deportes-, sólo tienen valor en tanto imitan la exactitud, el rigor, la escrupulosidad propias del trabajo, y aun las exageran. Sin el modelo que les proporcionan sin saberlo el labrador, el herrero, el marino, que trabajan como es debido -para emplear una expresión de una ambigüedad admirable-, caerían en la pura arbitrariedad. La única libertad que se puede atribuir a la edad de oro es la que gozarían los niños si los padres no les impusieran reglas; en realidad no es más que una sumisión incondicionada al capricho. El cuerpo humano no puede en ningún caso dejar de depender del poderoso universo en el que está preso; aun cuando el hombre cesara de estar sometido a las cosas y a los otros hombres por las necesidades y los peligros, estaría aún más completamente librado a ellos por las emociones que conmoverían continuamente sus entrañas y de las que ninguna actividad regular lo defendería ya. Si se debiera entender por libertad la simple ausencia de toda necesidad, esta palabra carecería de toda significación concreta, pero no representaría para nosotros aquello cuya privación quita valor a la vida.» (SIMONE WEIL -fragmento de su REFLEXIONES SOBRE LAS CAUSAS DE LA LIBERTAD Y LA OPRESION SOCIAL-)


lunes, 1 de agosto de 2011

ANATHEMA SIT

«La jurisdicción de la Iglesia en materia de fe es positiva en la medida en que impone a la inteligencia una cierta disciplina de la atención. También en la medida en que le impide entrar en el dominio de los misterios, que le es extraño, y divagar en él.

Es completamente negativa cuando impide a la inteligencia, en la investigación de las verdades que le son propias, usar con libertad total la luz difundida en el alma por la contemplación amorosa. La libertad total en su dominio es esencial para la inteligencia. La inteligencia debe ejercerse con libertad total, o guardar silencio. En su dominio, la Iglesia no tiene ningún derecho de jurisdicción y, en consecuencia y de forma especial, todas las “definiciones” en las que se habla de pruebas son ilegítimas.

En la medida en que “Dios existe” es una proposición intelectual –pero solamente en esta medida- se la puede negar sin cometer ningún pecado contra la caridad ni contra la fe. (E incluso esta negación, hecha a título provisional, es una etapa necesaria en la investigación filosófica.)

 De hecho, hay desde el comienzo, o casi desde el comienzo, un malestar de la inteligencia en el cristianismo. Este malestar es debido a la forma en que la Iglesia ha concebido su poder de jurisdicción y especialmente al uso de la fórmula anathema sit.

Allí donde la inteligencia se siente a disgusto, hay opresión del individuo por el hecho social, que tiende a devenir totalitario. En el siglo XIII sobre todo, la Iglesia estableció un comienzo de totalitarismo. A partir de ahí, no carece de responsabilidad en los acontecimientos actuales. Los partidos totalitarios se han formado por efecto de un mecanismo análogo al uso de la fórmula anathema sit.

Esta fórmula y el uso que de ella se ha hecho impiden a la Iglesia ser católica de otro modo que el meramente nominal.» (SIMONE WEIL)



lunes, 11 de julio de 2011

EL MAL

«El mal que vemos por todas partes en el mundo bajo forma de desdicha y de crimen es un signo de la distancia a que nos encontramos de Dios. Pero esa distancia es amor y, en consecuencia, debe ser amada. Ello no quiere decir que haya que amar el mal, sino que hay que amar a Dios a través del mal. Cuando un niño rompe jugando un objeto valioso, la madre no ama el hecho de la destrucción, pero si más tarde su hijo se va lejos o muere, pensará en ese accidente con una ternura infinita pues sólo ve en él una de las manifestaciones de la existencia de su hijo. Es de esta manera, a través indistintamente de todas las cosas buenas y malas, como debemos amar a Dios. En tanto amamos solamente a través del bien, no es Dios lo que amamos, sino algo terreno que designamos por ese nombre. No hay que tratar de reducir el mal al bien buscando compensaciones o justificaciones al mal. Hay que amar a Dios a través del mal que se produce, únicamente porque todo lo que se produce es real y detrás de toda realidad está Dios. Algunas realidades son más o menos transparentes, otras son completamente opacas; pero detrás de todas ellas, indistintamente, está Dios. Lo único que debemos hacer es tener la mirada orientada hacia el punto en que se encuentra, podamos o no percibirlo. Si no hubiera ninguna realidad transparente, no tendríamos ninguna idea de Dios, pero si todas las realidades fuesen transparentes, no amaríamos más que la sensación de la luz y no a Dios. Cuando no lo vemos, cuando la realidad de Dios no se ha hecho sensible en ninguna parte de nuestra alma, entonces, para poder amarle, hay realmente que salir fuera de sí. Esto es amar a Dios.» (SIMONE WEIL)



viernes, 3 de junio de 2011

PALABRA DE ESTHER

«Si trato de no pensarte
tal vez desnude esta ansiedad
que me mastica.
Si te evito,
si te evito en el pensar
quizás sobreviva este instante.»
(ESTHER PEÑAS)



Esther escribe para sí y sus palabras, lo quiera o no, son nuestras. Nuestras desde ese rigor cálido y solemne que siempre me hace pensar en un Cirlot gatunamente rubio y sumergido femeninamente en la vida (un Cirlot en apariencia muy poco Cirlot –o mejor, ahondando, un Cirlot en reserva, un Cirlot que no llegó a dejar el banquillo de las realidades paralelas donde todo es carne de deja vu, diversamente parejo-). Esther continúa, que no es poco. Y por eso es mi heroína (expriman esta última palabra en todos los sentidos que se les ocurra, porque en todos acertarán).


«A veces pienso en qué es lo que sana,
si el silencio o la palabra.
El silencio tiene nombre.
He aquí la respuesta.»
(ESTHER PEÑAS)

miércoles, 1 de junio de 2011

LA OBRA DE ARTE

“El arte es un intento de trasladar a una cantidad finita de materia modelada por el hombre una imagen de la belleza infinita de la totalidad del universo. Si la tentativa tiene éxito, esa porción de materia no debe ocultar el universo sino, por el contrario, revelar la realidad.

Las obras de arte que no son reflejos justos y puros de la belleza del mundo, aberturas practicadas directamente en ella, no son propiamente hablando bellas; no son de primer orden; sus autores podrán tener un gran talento, pero carecen de genio. Es el caso de muchas obras de arte que se cuentan entre las más célebres y reputadas. Todo artista verdadero ha tenido un contacto real, directo, inmediato, con la belleza del mundo, contacto que es semejante a un sacramento. Dios ha inspirado toda obra de arte de primer orden, aunque su tema sea mil veces profano; pero no ha sido el inspirador de ninguna de las otras. En lo que atañe a estas últimas, el esplendor de belleza que recubre algunas de ellas podría ser de carácter diabólico.”
(SIMONE WEIL)



Omaggio a Simone Weil: Venezia salva. A cura di Vittoria Surian from Server Donne on Vimeo.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿AMIELESCA, WIENERDOGGIE, LAS DOS COSAS A LA VEZ?

"El amor es el olvido del yo” (AMIEL)

"Algún día me sacarás de aquí..." (oración de DAWN WIENER a su amado STEVE RODGERS)

"Dawn pasó por muchas fases en su corta vida."
(fragmento del panegírico en el funeral de DAWN WIENER)

“Sentir al ser amado en toda su superficie visible como un nadador siente el mar. Vivir en el interior del universo que es él” (SIMONE WEIL)

Hay una insatisfacción ¿amielesca, wienerdoggie, las dos cosas a la vez? en Simone Weil que ella trata de resolver con su búsqueda de Dios.

Hay una insatisfacción ¿amielesca, wienerdoggie, las dos cosas a la vez? en mí que desearía resolver con el hallazgo (entre otras) de Simone Weil.


domingo, 1 de mayo de 2011

ONCE UPON A TIME... THE JUSTICE

«Habría que inundar al público de cosas medievales auténticamente bellas.

Volver a unir la Edad Media con la idea conservadora y con lo que hay de auténtico en la idea revolucionaria, es decir, lo que no es imaginación de progreso ni voluntad de poder, lo que es simplemente deseo de justicia.» (SIMONE WEIL)