sábado, 16 de junio de 2018

MOCIONES SHADOWLINERS






"Sólo sé que lo sé todo: otra cosa es acordarse..."
(autocita que se me acaba de ocurrir 
viendo la película a la que pertenece este fotograma)




viernes, 1 de junio de 2018

RIMA ROMA RAMON




Yo me siento Ramón
pero más Bergamín
porque es un Ramón
que rima con Céline






lunes, 14 de mayo de 2018

EN LAS ULTIMAS (y menos mal)




Cuando los cobardes se pavonean sin miedo ni vergüenza sobre las chepas del resto y este resto debe justificar sus impulsos naturales con coartadas (que si la Constitución, que si la UE, que si sólo es una performance...) la cosa está en las últimas.

Y menos mal. Lo mejor de una situación terminal es eso, que se acaba. 

Y, más allá del final, el Futuro Salvaje nos redimirá.











martes, 1 de mayo de 2018

LA FARMACIA MILITAR


"—¡Tráelo de la Farmacia Militar!
   
Ese pequeño abuso de la gente civil valiéndose de la lenidad en el precio de la farmacia militar, unía a los paisanos con los militares como nada."


Este fragmento ramoniano automoribúndico me ha hecho recordar mis visitas mensuales a dicho establecimiento con mi abuelo Joaquín, donde, como en un ultramarinos de la hipocondría, hacía la compra golosa del amigo de automedicarse (aparte la onerosa y obligada carga de los meganeurolépticos que tomaba mi madre para estar algo menos "suya" -y aún así, sustancias que según Escohotado habrían puesto a un elefante adulto en estado comatoso, a ella apenas la serenaban). 




lunes, 16 de abril de 2018

LA ESCRITURA TESTAMENTARIA


"El mensaje escrito es un mensaje para internarse en la muerte y por eso el muerto es el que escribe en nosotros, el muerto que seremos y que ya sabe escribir. Así resulta que cuanto más testamentarias sean unas cuartillas mejores son"

"No me importa la leyenda negra o verde que se pueda hacer de mi vida en el porvenir, pero no quiero coadyuvar a ella con mi silencio. Aquí quedan los datos auténticos de mi apartada existencia, sin escatimar verdades." 


«Sin necesidad de mataros o de moriros, id con vuestra muerte. Es la compañía prescrita.»


(RAMON GOMEZ DE LA SERNA)


Yo también, desde hace años, escribo así, como si no hubiese mañana en que seguir escribiendo. Aportando datos que confrontar con las versiones que de mí dé cada cual. Y, a la vez, en contrapesada paradoja, riéndome de la posteridad, que no será otra que el desdén simio de Zaius ante el gemido anacrónico de la desenterrada muñeca parlante.





foto: Celia de Coca

domingo, 1 de abril de 2018

LA MALDICION DEL PAGURO



-¿La casa?: era como un dedo echado a perder por culpa de un uñero...

-Oh, sí, aquel dedo: era como una casa arruinada por...




LAPSO:
Tengo que ir al chino de la esquina a comprar una casa. Lo malo es que duran tan poco... Oh, vaya, no era una casa, era un cinturón...

jueves, 1 de febrero de 2018

NIHILISMOS DE PERO GRULLO




La consumación del deseo 
como terapia de aversión.



La peor pesadilla de un soñador: que sus anhelos se cumplan.



Pero contrahechos, como imágenes alumbradas en los espejos del callejón del Gato.






lunes, 15 de enero de 2018

RELEYENDO A E.J.




«....Frases como "igualdad de derechos" son adaptaciones, pero se las usa tan sólo con la segunda intención de emplear la fuerza bruta. El mundo ha entrado en una fase en la que uno extrae provecho de la mala conciencia del otro. Ordeñadores de conciencias, una nueva profesión. De ella viven pueblos enteros, partidos, individuos, incluso filósofos...» 

(impresiones de su viaje por Angola en el 66 -PASADOS LOS SETENTA I-)




lunes, 1 de enero de 2018

LA CHICA DEL SOTANO



Una mañana, camino del apartado, en una de esas ventanas de sótano que caen a la altura de las rodillas atisbé una chica que dibujaba algo sobre un gran tablero inclinado. Fue todo un flash, porque mi complejo de que me crean un acosador o un mirón me obliga siempre a adelantar a quien tengo mucho rato ante mí en el trayecto o a no detenerme a contemplar a alguien que me resulta interesante, como era el caso. Pero fue un flash muy denso por lo mucho que absorbieron mis pupilas: la estancia era acogedora, con algo de modernidad demodé (como de piso bien de película de los primeros 60 o de viñeta de Roberto Segura), acorde con los impulsos diseñadores de la dibujante. La edad de ella, indefinida pero luminosa, entre los veintimuchos y el umbral (un umbral muy bien llevado) de la cuarentena. Su rostro, pizpireto y melancólico a la vez, me hizo pensar a un tiempo en la Dorleac y en Elena Mª Tejeiro. Su pelo, con flequillo, tenía algo de yeyé, semicubierto por un algo estampado entre cinta y pañuelo. Dada la posición del tablero, no logré ver qué dibujaba (¿un patrón de moda? ¿una historieta? ¿un croquis de arquitectura?) pero su cigarrillo en la comisura remachaba su concentración. Me sentí huérfano de no ser su mascota (yo, que ya lo fui de alguien y acabé renegando de tal condición, ahora sí deseaba serlo de esta chica -porque intuía que ahora todo sería muy distinto, más hondo y apasionadamente neuronal-). 

Desde aquello, cuando vuelvo a hacer la ruta, al llegar a esa zona, miro de reojo a esas ventanas de sótano pero no se ha vuelto a repetir la escena y, además, por lo general, están vetadas al ojo del transeúnte por visillos o persianas. Hay momentos en que dudo si ese flash realmente lo contemplé o fue un sueño de esos tan reales que se me confunden en el recuerdo con momentos de la vigilia.

De pronto, en esta mañana de diciembre (de este diciembre lleno de altibajos anímicos -acordes con el clima-), leyendo las cartas de G.F. a L.C. y mirando el atestado cuarto en que hago casi toda mi vida no soñada, me ha dado un latigazo ciático de soledad en el corazón y me ha parecido tremendamente injusto no ser la mascota (humana, perruna, gatuna, incluso un loro kea nervioso y obsesivo) de la chica que dibujaba en el sótano.