lunes 13 de julio de 2009

LEIDO EN LA CANICULA 4


DOS MIL AÑOS DE FELICIDAD (Mª Antonietta Macchiocchi)

Culo de mal asiento (como yo) y, por lo tanto, pletórica de enamoramientos y de decepciones. Amiga de preguntarse y de buscar la coherencia y consecuencia de las cosas (la mejor manera –lo sé por experiencia- de crearse enemigos). Fóbica ante la complacencia en la corrupción y ante la farisaica generación de nomenklaturas. Incapaz de disociar la política de los impulsos más viscerales (amor y odio). Buscadora errabunda y errónea (pero impenitente –hay errores que vale la pena repetir para no convertirse en una mierda-) de lazos familiares (también como yo –¡tantos momentos tropezando con la misma piedra!-) en el encuadramiento político, donde otros sólo se plantean acomodo apoltronado, sinecura, pelotazo... Antifascista (templada en el encuentro directo con el ocupante alemán en su adolescencia: nada de hooliganismos postmodernos de pijoprogres lectores de LA HAINE y camorristas de Tirso de Molina cada 20N) pero sin anteojeras (como suele ser todo lo auténtico si hay un mínimo de actividad neuronal de por medio), seducida por el escuadrista fundacional Malaparte desde su desencantada ironía y su común ilusión por la llamada pekinesa, sería inflexible lustros más tarde ante los pavoneos pro/misinos de Pannella, que la llevaron a romper su breve eurocomplicidad radical (tras décadas de tortuosa, autista e insubordinada militancia en el PCI) y refugiarse en el eurogrupo socialista (en plena euforia de la llegada al poder de Mitterrand –la misma euforia que llevaría al tristón cantautor Benito Moreno, sevillano de adn y bordelés de exilio, a arrancarse por sevillanas justo en aquellas fechas-). Amante platónica (en el sentido más filosóficamente literal del adjetivo) del último pensador marxista, Althusser (quien, con su uxoricidio, contraemulaba trágica e impremeditadamente la praxis de la última revolución emanada del comunismo –la revolución que acabaría con todas las revoluciones modernas-, la hiperextrema arqueoutopía del Angkar). Admiradora de Simone Weil, la ministra y eurodiputada superviviente de läger (con muñeca timbrada para acreditarlo), y atenta lectora de Simone Weil, la loca de Cristo, quien acabaría acercándola desde su ateísmo lleno de hormonas místicas a un quasi final de trayectoria ¿sorpresivamente? papista, enamorada de ciertos pronunciamientos de Juan Pablo II (esto ya queda fuera del volumen que nos ocupa, cuya historia acaba en el 82). Autora del primer libro apasionado sobre la Revolución Cultural, DE LA CHINA, como una década antes había escrito otro sobre la fugaz revolución iraní de Mossadeq, abortada ferozmente por los sicarios del sha y sus titiriteros británicos (mucho después, en pleno albor del jomeinismo triunfante, regresaría a Irán con una delegación de feministas francesas en pleno enragement antishador y acabaría dudando de la autoridad moral de la ayatolesa Beauvoir para condenar el uso del velo por las mujeres iraníes como desafío anticolonial frente a las pijiputas nostálgicas del Sha –siempre intentando ver el haz y el envés sin anteojeras: este capítulo sobre su paso por Irán en el 79 me trae recuerdos de aquellas crónicas de Teresa Aranguren en EL INDEPENDIENTE diez años más tarde, claramente posicionadas a favor de la Revolución Islámica frente a los chantajes occidentales proirakíes-). Del libro me impresionó especialmente su desmitificador retrato del artista del hambre Marco Pannella (de haberlo leído en el 87, nada más editarse en nuestro país, me habría ahorrado una de las experiencias más idiotas de mi ya de por sí ingenua saga política, mi ilusionada presencia como candidato en la Lista Antiprohibicionista de octubre ‘89, organizada por los radicales y pagada bajo mano por Berlusconi –la misma sensación de timo que sintió MAM con Pannella en aquel comienzo de los 80 la sentí yo cuando me enteré después de la verdad del cuento, de la responsabilidad pannelliana en la entrada en política de Berlusconi, o cuando vi al rey de los pacifistas simios de Ghandi exigir con caligulesca bulimia de maricona sádica bombardeos sobre Serbia en los 90 y, sobre todo, al seguir atónito el devenir de la pícara mercenaria Yolanda Alba, hoy bien afianzada en la cuadra de conversos buscavidas de Vidal y Losantos: ya saben, diviniza con ahínco a Hayek, desempolva el viejo juego de las dos Españas pero en clave de explotación mediática con un bloque adepto a EL MUNDO/la COPE y otro a EL PAIS/la SER, abomina de Maricomplejines por su débil oposición, escupe sobre Gallardón por criptosocialista y rcomienda el voto a... UPyD-). Y, last but not least, tampoco es moco de pavo su semblanza de Louis Aragon, poeta icono del PCF, con ese grimoso outing tras la muerte de su esposa/musa/excusa Elsa Triolet, que confirma las acritudes de la semblanza que el GILLES de Drieu daba del caprichoso y frívolamente demagógico poseur Cyrille Galant (que tanto nos recuerda en sus calculadas ambivalencias entre la transgresión y el cipayismo –sustituyamos el PCF por el grupo PRISA y todo cuadra- al santo patrón upedeo Fernando Savater). Como contrapartida a estos gayerismos acomodaticios y cínicos, la sombra pasoliniana, más amiga del riesgo que del confort, más cerca de la naturaleza luciferina (luciferinamente crística) que del lust polviestrellado, una sombra que MAM mima con unción a lo largo de todo el libro.

Tal vez esta mi tercera lectura del tocho autobiográfico macchiocchiano sea (desde la complicidad que dan las peripecias y los climaterios y los desengaños y las inasequibilidades al desaliento) la que más he disfrutado y con la que más he (son)reído.

MAM tocapelotas hasta el final. Follonera de corazón, de karma, no mero simulacro postmoderno por imperativo de audiencia. He ahí su grandeza, la de su continuum, por encima de las contingencias de yos y circunstancias.




ilustración: THE LEFT HAND

lunes 6 de julio de 2009

VISIONES APOCALIPTICAS 16


LA BUENA CONCIENCIA

Cada día me resultan más arduos de soportar los alardes de buena conciencia. Ese infatuamiento, ese mirar de arriba a abajo desde la más abisal enanez, ese travestir las miserias (empezando por la cobardía a ir hasta el fondo de los problemas) en virtud cívica... Ese paternalismo, esa ramplonería farisaica de quienes se nos revelan carentes de todo misterio, de toda profundidad, de toda intuición propia (no hablo, conste, de los fanáticos, que tienen indiscriminadamente todo mi respeto en su cerrilidad sacra: me refiero a los filisteos, a los apoltronados en la petulancia cenital de lo correcto, a los que maquillan con ladriditos su nula vocación mordedora –tan preocupados en guardar la ropa que, más que nadar, se limitan a recular tras meter un piececito en el agua, eso sí, una reculada con aire digno y autocomplaciente, de gentes que nunca se equivocan, enfundados en el alibí de la democracia-).

Será por eso que encuentro tan reconfortante en estos días el blog de Mario Conde (Icaro ducho en sinsabores -sujeto consciente del tremendo peso de la realidad-) por su magistral manejo de la duda: esa elegante admisión de la duda propia (admisión tal vez ¿fingida? pero ¡tan seductora por contraste con tantos sapos hinchados de puro helio!), esa insidia sublime al poner en evidencia con ironía quirúrgica lo dudoso de tal o cual otredad engallada y falazmente dogmática...

El mundo cambia, el suelo tiembla bajo nuestros pies, nos acercamos a momentos de tabula rasa, de año cero, tiempos de adviento, cuando muchos de estos sacos de fatuidad se cagarán de miedo ante la esfinge cruel de un futuro que les resulta inconcebible. Volveré a encontrarme con rostros oscurecidos por el pasmo, como en aquella tarde del 12 de septiembre de 2001, camino del cinestudio California para ver AI, y como en aquella tarde, tan celiniana, me reconfortaré ante el desmoronamiento de las buenas conciencias, ante la vuelta al misterio y a la profundidad por mor del miedo a lo por venir. Ese miedo que muy pocos lo sentimos como parusía porque sabemos que eso que ha de venir, sea como y lo que sea, nos redimirá de un presente antiutópico en que la realidad se nos muestra como el más acolchado, obeso, conformista nido del cuco.





ilustración: KAY SAGE (Tomorrow Is Never)

miércoles 1 de julio de 2009

VISIONES APOCALIPTICAS 15


MI DECLARACION MAS INCORRECTA
(por la que me condenaré forever and ever ante la ¿opinión?)


Mi idea de crimen contra la Humanidad (la más real, la más honesta, la más falta de retórica, la única que puedo y me da la gana admitir) me lleva siempre a pensar no en Auschwitz, en Karadzic o en el Gulag, sino en los inframundos mediático y publicitario aplicados a la política y al pensamiento.

«Así, de prueba en prueba, la filosofía iba a tener que enfrentarse con rivales cada vez más insolentes, cada vez más desastrosos, que ni el mismo Platón habría podido imaginar en sus momentos de mayor comicidad. Por último se llegó al colmo de la vergüenza cuando la informática, la mercadotecnia, el diseño, la publicidad, todas las disciplinas de la comunicación se apoderaron de la propia palabra concepto y dijeron: ¡es asunto nuestro, somos nosotros los creativos, nosotros somos los conceptores! Somos nosotros los amigos del concepto, lo metemos dentro de nuestros ordenadores. Información y creatividad, concepto y empresa: existe ya una bibliografía abundante... La mercadotecnia ha conservado la idea de una cierta relación entre el concepto y el acontecimiento; pero ahora resulta que el concepto se ha convertido en el conjunto de las presentaciones de un producto (histórico, científico, sexual, pragmático...) y el acontecimiento en la exposición que escenifica las presentaciones diversas y el “intercambio de ideas” a que supuestamente da lugar. Los acontecimientos por sí solos son exposiciones, y los conceptos por sí solos, productos que se pueden vender. El movimiento general que ha sustituido a la Crítica por la promoción comercial no ha dejado de afectar a la filosofía.»
(GILLES DELEUZE, FELIX GUATTARI “¿QUE ES LA FILOSOFIA?” –fragmento de la INTRODUCCION-)

«En política se ha convertido en habitual la ruptura de la continuidad. Apenas si se ha terminado de producir un acontecimiento cuando otro irrumpe en la escena. Un conflicto se superpone a otro, a un escándalo financiero se superpone un atentado terrorista, a éste una guerra, y así continuamente. La persona pierde la noción de la continuidad, en parte por la forma en que los acontecimientos le son presentados, es decir, en la forma en que es informado.
La persona apenas si puede asumir el presente como realidad y por tanto se encuentra incapacitada para reaccionar de forma adecuada. Los acontecimientos políticos, en su sucesión vertiginosa y en la forma grandiosa en la que son presentados se convierten en espectáculos. Vivimos entonces en un espectáculo continuo donde los límites entre la realidad y la ficción desaparecen. El escenario es el mundo entero y los espectadores somos todos. En este gran teatro del mundo lo irreal es percibido como real y ejerce sobre las personas la misma función que el mundo real y a la inversa. La frontera entre lo real y lo irreal desaparece o se convierte en tan imperceptible que la persona la cruza con tanta frecuencia que acaba por no saber en qué lado de la misma se encuentra.
Vivimos en una
sociedad del espectáculo que, con sus tecnologías de manipulación de la conciencia social, destruye en el hombre anomizado, es decir, en el individuo característico de las sociedades occidentales, la capacidad de percepción de la historia y de su propia experiencia histórica. Esta experiencia histórica y este conocimiento histórico son sustituidos por un eterno presente, donde domina lo aparente, es decir, el espectáculo. La historia no tiene sentido. Los acontecimientos pierden su secuencia lógica, no están vinculados entre sí, ni están vinculados con el pasado. La propia vida de la persona se convierte en espectáculo.»
(ANTONIO FERNANDEZ ORTIZ “CHECHENIA VERSUS RUSIA: el caos como tecnologia de la contrarrevolucion” –fragmento del capítulo “LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y LA MANIPULACION DE LA INFORMACION. LA TRAGEDIA COMO ESPECTACULO”-)

«Cuando la sociedad que se proclama democrática ha llegado al estadio de lo espectacular integrado, parece que se la acepta en todas partes como realización de una frágil perfección. Así que ya no se la debe atacar porque es frágil; por lo demás, ya no es posible atacarla, porque es tan perfecta como jamás hubo otra. Es una sociedad frágil porque le cuesta dominar su peligrosa expansión tecnológica. Pero es una sociedad perfecta para gobernarla; la prueba es que todos cuantos aspiran a gobernar quieren gobernar precisamente esta sociedad, con los mismos procedimientos, y conservarla casi exactamente tal como está. Por primera vez en la Europa contemporánea, ningún partido ni fragmento de partido intenta ya ni tan siquiera fingir que pretende cambiar algo importante. Nadie puede ya criticar la mercancía: ni en cuanto sistema general, ni tan sólo como baratija determinada que a los jefes de empresa les haya convenido lanzar al mercado en ese momento.
En todas partes donde reina el espectáculo, las únicas fuerzas organizadas son las que quieren el espectáculo. Ninguna de ellas puede ser ya, por tanto, enemiga de lo que existe ni transgredir la
omertà que afecta a todo. Se ha acabado con aquella inquietante concepción, que había prevalecido durante más de doscientos años, según la cual una sociedad podía ser criticable y transformable, reformada o revolucionaria. Y eso no se ha conseguido gracias a la aparición de nuevos argumentos, sino simplemente porque los argumentos se han vuelto inútiles. Por tal resultado se medirá, más que la felicidad general, la fuerza formidable de las redes de la tiranía.»
(GUY DEBORD, “COMENTARIOS SOBRE LA SOCIEDAD DEL ESPECTACULO”)

«La producción ininterrumpida de positividad tiene una consecuencia terrorífica. Si la negatividad engendra la crisis y la crítica, la positividad hiperbólica engendra, a su vez, la catástrofe, por incapacidad de destilar la crisis y la crítica en dosis homeopáticas. Cualquier estructura que acose, que expulse y exorcize sus elementos negativos corre el peligro de una catástrofe por reversión total, de la misma manera que cualquier cuerpo biológico que acose y elimine sus gérmenes, sus bacilos, sus parásitos, sus enemigos biológicos, corre el peligro de la metástasis y el cáncer, es decir, de una positividad devoradora de sus propias células, o el peligro viral de ser devorado por los propios anticuerpos, ahora sin empleo.
Todo lo que expurga su parte maldita firma su propia muerte. Así reza el teorema de la parte maldita.
»
(JEAN BAUDRILLARD, “LA TRANSPARENCIA DEL MAL” –fragmento del capítulo “EL TEOREMA DE LA PARTE MALDITA”-)




LA RULETA MEDIATICA
QUE UN DIA CREA HEROES
Y AL OTRO, GARRAPATAS

(dan pie a esta entrada las campañas de insultos –en buena medida, gemelas desde su simetría antípoda y desde su demagógica carencia de autoridad moral por parte de quienes las han organizado- contra Alfonso Sastre por su artículo y contra Jesús Neira por su intervención en el programa de Fernando Sánchez Dragó –artículo e intervención perfectamente honestos desde la circunstancia y el compromiso respectivos, en contraposición a los motivos turbios y venales, sea mantenimiento de pesebre sea arribismo sediento de poltrona, de quienes han ideado estas campañas, arrastrando y manipulando emociones más que reflexiones tanto de un signo como de otro-)

domingo 21 de junio de 2009

ACTUALIZACIONES LDS



Dale al link, no me obligues a disciplinarte. Es un aviso de Rorschach.

lunes 8 de junio de 2009

VISIONES APOCALIPTICAS (apéndice a las cuatro entradas anteriores)


EUROALEGRON DEL DIA

4 razones:
victoria de mi eurogrupo (la abstención -situado por detrás de la eurocámara con el dedito corazón bien enhiesto, como aconsejaba Dandieu-) por más del 50 %;
subida de la Liga Norte (el partido con más visión de futuro, hoy por hoy, de la Europa Occidental y vanguardia del Nuevo Orden Tecnomedieval que apeará treinta años de postmodernidad, de hayekianos y pijoprogres, de una derecha descreída y libertina y de una pseudoizquierda vacía de contenido más allá de las coreografías onusinas, medioambientales y oenegeras -hasta en el aplauso masivo al derecho de pernada de Berlusconi por parte del votante medio italiano, un aplauso con ecos neofeudales de lealtad del siervo a su señor frente a las vanas promesas de un centroizquierda inoperante, se detecta, por debajo del peplum del cavaliere, un claro fondo medieval cuyo único representante riguroso y perseverante es la Liga-);
victoria de los rusófilos en Letonia (que tal vez anime a un outing masivo de sus homólogos en otras ex/repúblicas de la URSS -porque sólo cuando el Imperio del Este se recomponga volverá la estabilidad por esos pagos y, por extensión, al resto de Eurasia-);
ascenso espectacular (podría serlo aún más si sumamos buena parte de las abstenciones) del voto de castigo euroescéptico y ultranacionalista a la burocracia de Bruselas y Estrasburgo que convierte a los eurogrupos UEN (ultranacionalistas), IND DEM (euroescépticos) y la mayoría de los hipertrofiados no inscritos en martillos de presión sobre la derecha civilizada de los Populares europeos, alimentando a los sectores más conservadores de éstos y evitando tentaciones centristas de enjuagues y trapicheos con el centroizquierda sociata, verde y liberal para continuar con más de lo mismo.

2 penas, penitas, penas:
batacazo de LIBERTAS (tal vez su mensaje en buena medida ya lo defendían también otros euroescépticos no uncidos al proyecto de Ganley, incluyendo muchos ultraconservadores que han subido como la espuma en los países del Este);
ausencia de INICIATIVA INTERNACIONALISTA (desde mi prisma soreliano habría sido, con los prorrusos de Letonia, la otra representación de una izquierda REAL, no debole, no coreográfica, y habría equilibrado mínimamente el pendulazo a la derecha del Europarlamento).

VISIONES APOCALIPTICAS 14


FALL AND RISE: ROMPIENDO BUCLES

(escrito en pleno reencuentro, pasados treinta años, con Reginald Perrin)

Acababan mis tres lustros como estudiante en creciente desmotivación (de colofón aquel fugaz paso, después del COU, por Artes y Oficios como antesala a Bellas Artes –antesala que quedó en simple atolladero sin continuidad-) y me adentraba con el Equipo Antípoda en la contracultura, iniciando mi larga y desigual trayectoria como aspirante (nunca diplomado) a terrorista cultural (curiosamente, por no haberla visto cuando me ocurrieron, mis experiencias con el Equipo Antípoda, La Liviandad del Imperdible, Kaka de Luxe y los inicios de Paraíso enlazan en mucho con las vicisitudes utópicas/comunales de Perrin en la 3ª temporada de la serie –hasta su suicidio final tiene su correlato en el amago de mutis que me tentó en marzo del 81, cuando el mundo se me cayó encima con la desastrosa presentación de Pop Decó y el veto de Clara Morán a mi ingreso en Oviformia-). Era 1976 y Reginald Perrin y Howard Beale se hundían para luego elevarse, éste desde la más apocalíptica american tragedy y aquél desde la sátira bufa llena de vitriólicas rebabas británicas (heredando con vueltas de tuerca las provocaciones de Duchamp, Picabia, Dalí o Warhol –la cadena GROT dedicada a la venta de objetos inútiles-, así como a Céline, Miller, Thompson, Burroughs o Ballard –el hastío ante una existencia condicionada por el binomio trabajo/consumo y ajena a todo atisbo de vocación/destino-, asimilando la contemporaneidad punk –cuya esencia se capta a la perfección con todo el asunto del emporio GROT- y encajando con otros hartazgos andropáusicos del momento –aparte del citado Beale, se me ocurren el Kirk Douglas de EL COMPROMISO, el Jack Lemmon de SALVAR AL TIGRE y EL PRISIONERO DE LA SEGUNDA AVENIDA o el Richard Mulligan de S.O.B.- y anticipando mil cosas, como la saga/fuga de EL REY PESCADOR, el memo suicida de JERRY MAGUIRE, el sufrido shoe salesman de MATRIMONIO CON HIJOS -o su alter ego psycho, el Gil Renard de FANATICO: y ya que estamos con personajes explosivos, pienso también en el D-Fens de UN DIA DE FURIA y, claro, en el dios Lecter, si nos fijamos en el tedio como detonante de su gastronómica ruptura con lo establecido- e incluso, más recientemente, algunos guiños inspiradores para HOUSE y THE OFFICE).

Hoy, de nuevo, todo pinta en necesidad de romper bucles: miro a mi alrededor cómo la gente se hunde y se eleva, se revuelve contra la rutina, arremete contra la realidad (una realidad vuelta panóptico patio de prisión y/o trumaniana jaula dorada) con la intención no de escapar sino de superarla, y rechaza el encostramiento que puede hundirlos como cemento a medio secar por el sumidero de la más absoluta abyección... Así, los escritos energéticos de Gaucho Divino en el LUMINAR, el renovado blog de Mario Conde y sus cada vez más anómalas apariciones en los medios, las intervenciones no menos chocantes de Prada, o, ampliando la mirada, el apoyo creciente (lo que he llamado las ganas de un 93 a la española) a nuevas iniciativas políticas, mediáticas y empresariales, algunas comentadas en entradas anteriores (iniciativas mayormente rompedoras de bucles, planteadas desde la voluntad de poder, de recuperación de principios, más que desde la venalidad –el dinero como medio para acceder a un fin que lo trascienda y sublime: aquello por lo que Ayn Rand osó sacralizar el signo del dólar al mismo nivel conceptual que la hoz y el martillo-, plantando cara a quienes se mueven por lo contrario, a los que desean mantener la entropía vigente, el todo vale del putiferio postmoderno, desde la más pura y chata y ciega codicia –los slogans, abortos de principios, meros reclamos elaborados desde el descreimiento para esquilmar aún más a la gente que busca un destello entre la desesperanza: la existencia entendida como incesante estafa piramidal, como continuo pelotazo-: es por ello que siempre preferiré la megalomanía generosa en energías propias y ajenas a la picaresca usuraria y miserable en sus cautelas, la intensidad de existir como anticipo de Algo Superior que todavía sólo se intuye y no el posibilismo cobarde y castrador de potencias –al final, volviendo al Sorel que tanto marcó mi muy querida transición 60/70, lo importante de una singladura no es la meta sino la singladura en sí, y la meta, mejor como horizonte, siempre inalcanzable y por ello siempre cargada de sentido como acicate-).

Hoy, como nunca, todos somos Reginald Perrin, todos asumimos su épico patetismo de antihéroe en absoluto desacuerdo con su estereotipo (exacta antítesis del mundo terminalmente conformista, rácano y triste, de los muertos de risa Wyoming y Santiago Segura o del no menos macabramente jocoso anticosmos brutto y sus epígonos; el pasotismo, como cínica contrafigura del inconformismo, siempre olió mal pero en estas sus últimas expresiones tumorales el hedor resulta ya insoportable: los esquiroles de Países Imaginarios que han alardeado de anarquía desde la misma cuna de lo despótico, los dealers clónicos del soplón Huggy Bear vueltos en los últimos tiempos doctores en sustancias psicoactivas dispuestos a emularse sin el menor rebozo con un Jünger o un Hoffman, los traidores a la memoria de Lenny Bruce que hoy actúan como reptantes propagandistas de lo impresentable desde la telebasura ávida de freaksploitation, todos hijos conceptuales -en su desvergüenza pesebril, en su criminal trepismo de ratas- de esos judíos guardianes de läger que ponía en evidencia Polanski en EL PIANISTA o de -¡imagen aún más siniestra pero todavía más ajustada!- aquellos payasos que conducían a los niños al gaseadero). PERRIN SOMOS TODOS, insisto, porque los que no son Perrin (esto es, las ratas) no son nadie, no cuentan, a la hora de las cuentas últimas. Son tan sólo m-i-e-r-d-a.





No puedo por menos de resaltar la oportuna coincidencia de que este reencuentro con Perrin se solape con mi primera lectura de EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS (mucho más cercana, en su sórdida cotidianeidad, a los recuerdos africanos de Céline en VIAJE AL FIN DE LA NOCHE que a la mitologización psicodélica que Milius y Coppola plantean en APOCALYPSE NOW: y una coincidencia irracional que a uno se le queda dentro de la coincidencia mayor, la presencia del hipopótamo como imagen recurrente y poco grata tanto en el relato de Conrad como en la saga de Perrin).

«Seguramente lo único que buscaba en la selva era espacio en el que respirar y por donde proseguir su camino.» (JOSEPH CONRAD, «EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS»)

lunes 1 de junio de 2009

VISIONES APOCALIPTICAS 13


QUE (NOS) GOBIERNEN ELLOS

A estas alturas, España, con su actitud inocua (la pseudooposición) e inicua (el pesebrismo) ante ZP y sus sucesivos gabinetes de esperpentos, ha perdido por completo todo derecho moral a gobernarse. Más allá de las realidades (innegables pero oblicuas) de los condicionantes externos que nos modelan y toleran (Bilderberger, Trilateral, Casa Blanca, Israel, Bruselas...) hace falta una explicitud total en la injerencia foránea sobre nuestros destinos. Injerencia que redima de la propia cortedad y cobardía poniéndonos por completo en evidencia, que rompa el bucle de inepcias, de mendacidad y de prepotencia mediocre en que nos hallamos inmersos desde el 14M de 2004. Un viento de irrealidad, de narcosis colectiva, parece recorrernos y solamente retrotrayéndonos a colonia o virreinato de una estructura política que nos englobe podrá salir algo mínimamente fecundo de este país de mierda. De ahí que, en los últimos tiempos, todo indicio de una posible implicación de España bajo la férula directa de una superpotencia o de una superestructura en construcción me alegra el día. La única ocasión en que me he sentido feliz con un movimiento zetapero fue cuando, como regalo a los acuerdos energéticos con Rusia, aparte aquel grotesco lapsus felador de ZP al miniyo de Putin en la rueda de prensa, la Chacona nos sacó tarde y mal (pero nos sacó, que es en este caso lo feliz y categórico) de esa obscenidad del derecho internacional llamada Kosovo (sólo comparable en cuanto a escupitajo moral y perfil delincuente al cortijo que el rey Leopoldo de los belgas se montó en el corazón de las tinieblas africanas bajo la orwelliana etiqueta de ESTADO LIBRE DEL CONGO o a sus precedentes directos, suburbios delincuenciales elevados a la categoría de estado –lo que intentó Lucky Luciano para Sicilia tras la caída del fascismo en el sur de la península italiana o lo que se lleva consumando con Chechenia desde los primeros 90, como bien explica Antonio Fernández Ortiz en su desmitificador estudio CHECHENIA VERSUS RUSIA-). Ahí quedaba claro que, de alguna manera, Rusia hoy dirige parcialmente nuestros destinos (ya que no se logró el sueño aznariano de convertirnos en Estado Libre Asociado de los USA consumando una relación con Washington iniciada en los últimos 40 y en la que todo cristo –franquistas, liberales, sociatas, nacionalistas vascos, hasta ETA cuando la voladura de Carrero...- ha tenido su parte de complicidad, bienvenida sea la hipoteca a una Rusia en trance de recuperación de su status superpowerful). Por idénticos motivos he seguido con atención y simpatía toda esta operación del magnate Ganley de crearse una Internacional a golpe de talonario y contar con nosotros para sus propósitos de construcción de una Europa tecnomedieval alternativa a la inoperante y terminal burocracia hoy existente en Bruselas y Estrasburgo. Como ya dije no hace mucho, prefiero de titiriteros a tipos bragados como Putin o como Ganley (duchos ambos en el uso del Poder en el sentido schmittiano, entre visionarios y canallas, entre santos y demonios, con algo del Gail Wynand randiano elevado en el trato con Howard Roark, y quizás con algo también de esos dictadores maquiavélicos tan añorados por Bossi y que Jünger retrata con simpatía en HELIOPOLIS y EUMESWIL, no perfectos pero sí capaces de permitir a su sombra el florecimiento de los anarcas, su expectativa superadora) y no a un sinuoso, invertebrado y vermiforme cacique local de los media develado de pronto como el Berlusconi que nos toca y merecemos. Por supuesto, si aquí, en esta piel de toro más acabestrado que asilvestrado, surgiese algo remotamente parecido a Putin o a Ganley, un Wynand roarkiano, visionario y canalla, santo y demonio todo en uno, mi alegrón del día sería total. Pero LO DUDO. Así que, por el momento, mejor aspirar a que, directa, explícitamente, con delegados, vicarios y virreyes, NOS GOBIERNEN ELLOS. Rusos, irlandeses, pero con un par... Dando el pantallazo. Rompiendo el bucle de una puta vez.



POSTDATA BARRIESTRELLADA // Y, naturalmente, si alguna vez mi muy estimada Hillary jura como presidenta usaca y comienza a ejercer sus aspiraciones de dominatrix terráquea, en ese tardoclimaterio ebullente de revanchas que la hace tan nixonianamente sexy, yo haré míos también los anhelos aznarianos de que esta piel de buey transgender se dignifique un poco elevándose al rango de estado de la Unión. Con Hillary en la Casa Blanca ni Ganley transeuropeo ni Putin gran cazador/judoka ni ostras de la pradera en vinagre de Módena... Se iban a enterar urbi et orbe de lo que significa PODER. Oh, Hillary, marveliana dama de hierro. El futuro te pertenece.