Desde hace unos meses es difícil acceder a mi blog EL PUNTO Z desde determinadas zonas geográficas
(incluida aquella en la que resido) por lo que he decidido recuperar
aquí algunas de las entradas que considero más destacables.
(letra y música: Fernando Luna)
(intérpretes originales: ROMANTICA BANDA LOCAL)
Ana, el otoño llegó tras irte tú. Lo recibimos solamente la ventana, el canario y yo. Allí estaba mi impermeable pero tus sandalias no. Ni el amor de hojas marrones... Llueven hojas y los geranios se ponen el chaquetón. Son las tardes grises y el sol es medio marrón. Fuisteis mi otra vida tu amor, el Otoño y tú. Te fuiste tú, quedó la Luna. Te fuiste tú, Luna de Otoño.
"El velo es esa delgada superficie que el azar, la prisa, el pudor han colocado y se esfuerzan por mantener; pero su línea de fuerza, irremediablemente, está dictada por la vertical de la caída. El velo desvela, por obra de una fatalidad que es la de su tejido ligero y de su forma suelta. Para jugar su papel que es cubrir y ser exacto, el velo debe duplicar exactamente las superficies, repasar las líneas, correr sin discursos superfluos a lo largo de los volúmenes y multiplicar con una blancura resplandeciente las formas que despoja de su sombra. Sus pliegues apenas añaden una inquietud imperceptible, pero esa efervescencia de ropa es sólo un anticipo de la próxima desnudez: es, de ese cuerpo que oculta, como la imagen ya arrugada, la dulzura maltratada. Y más aún por ser transparente. Con una transparencia funcional, es decir, desequilibrada e hipócrita. Juega bien su papel opaco y protector, pero sólo para aquel que se cubre con él, para la mano ciega, titubeante y febril que se defiende. Pero para quien asiste a tantos esfuerzos y, de lejos, permanece al acecho, ese velo deja aparecer. Paradójicamente, el velo esconde el pudor a sí mismo y hurta lo esencial de su reserva a su propia atención: pero manifestando esta reserva al indiscreto, le permite ver indiscretamente aquello que reserva. Traidor por dos veces, muestra lo que esquiva y esconde a aquel a quien debe ocultar que lo desvela."
¿La gozosa iniquidad de Foucault y la cargante inocuidad de Deleuze [Guattaris aparte] tendrá que ver con sus muy diversas querencias por el Divino Marqués o por el sufrido Leopoldo?
"El hombre necesita de lo peor que hay en él para lo mejor que en él hay."
"Suele ser muy tenue el límite existente entre la tentación permanente de cometer suicidio y el nacimiento de determinada forma de conciencia polítíca." (MICHEL FOUCAULT)
Pienso en determinadas figuras que me son muy próximas
(todas ellas marcadas por el sello de la muerte)
y esta sentencia adquiere un peso desmesurado de lucidez.
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HABANERA DEL PRIMER AMOR
(letra y música: Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen) (intérpretes originales: VAINICA DOBLE)
Al año nos conocimos haciendo flanes de arena; bien pronto nos descubrimos: yo era nene y tú eras nena. En el verano segundo, en el verano segundo escapamos de la chacha siguiendo a una cucaracha, y descubrimos que el mundo no era sólo nuestra casa, y descubrimos que el mundo no era sólo nuestra casa. Tiempo de sol, zapatitos de charol, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul. Tiempo de sol, capotita de almidón, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul.
foto: Joaquín Chinchilla
Y en una tarde de estío, al cabo de algunos años, descubrimos el suspiro con un sentimiento extraño. Piedras y árboles del río, piedras y árboles del río todavía están grabados por nuestras manos de niños, corazones dibujados con tu nombre y con el mío, dos corazones flechados, del primer amor heridos. Tiempo de sol, zapatitos de charol, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul. Tiempo de sol, capotita de almidón, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul.
Inclemente, impertinente hizo el tiempo su labor; nunca dura cosa buena, descubrimos de repente con sentimiento y con pena; se deshizo nuestro amor como los flanes de arena.
Tiempo de sol, capotita de almidón, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul. Tiempo de sol, zapatitos de charol, tiempo de luz, tú de rosa y yo de azul.
Cuánto disfruto acariciando con el devenir de la palabra las neuronas de las mujeres. Cuando hay mujer y no hay neurona, el chasco y la angustia consiguiente es idéntica a la que me provocaría lanzarme desde considerable altura a una suave y rosada cama de agua con tupidos pliegues en forma de cerebro y descubrir a medio camino que la tal cama está completamente vacía.
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NECESITAS SABER CAER
(intérpretes
originales: DON FRANCISCO Y JOSE LUIS)
(letra y música:
FRANCISCO DE ASIS PASTOR, JOSE LUIS MORENO RECUERO)
La mayor grandeza de Putin, para quienes siempre hemos albergado cierta tendencia a lo frenético, es insuflarnos paciencia (la definitiva paciencia del durmiente) y evitarnos displicentes desesperanzas (esto es, superar lo peor de Céline sin caer en lo peor de Baroja).