domingo, 14 de septiembre de 2008

LEIDO EN LA CANICULA (1)


THE CHANGE (Germaine Greer)


Desde mi condición de UOMO LESBICO, más cercano a Lo Femenino (nunca a lo afeminado -engendro machista, ni siquiera masculino-), cercano desde la empatía que no desde la otredad, he leído esta obra (recomendada por la osita, quien la descubrió en Holanda en los primeros 90 y le causó un impacto notable por su rechazo absoluto de las convenciones clínico/machistas en torno al climaterio y los años de ancianidad -"¿cul de sac sin expectativas para la mujer?" se pregunta la autora con deconstructiva ironía-) no como algo que atañe a otra especie sino como algo que me toca de lleno en aspectos, si parcialmente fisiológicos, plenamente emocionales y sociales.

A la autora no le gustan los eunucos, ni femeninos ni masculinos. A mí tampoco. Todas las tácticas de emasculación nos repugnan a ambos. Emasculación es doma y doma es antinaturaleza: la mujer amariconada, el hombre afeminado, la homosexualidad entendida como caricatura de la caricatura previamente perpetrada por el machismo de Lo Femenino (o, en el caso de cierto lesbianismo, como remedo de lo machista más que de Lo Masculino), todo lo que asienta el universo unidimensional del macho social. Tanto a la autora como a mí nos atrae Lo Femenino como potencia primigenia, inspiradora de temor y de respeto (y, desde ese temor y respeto, de amor en libertad), nacida no de la sumisa costilla de Adán sino de la silvestre matriz de Lilith, de Artemisa, de Medea, de Ligeia, de las brujas y sacerdotisas que se desarrollaron desde la introspección y no al socaire del macho (bien buscando su aquiescencia bien procurando llevar la contra por llevar la contra -otra manera de ser esclava del hombre-).

Germaine Greer es una mujer hermosa, no sólo por gozar de una afortunada estructura física sino por verse hermosa y no regirse por cánones ajenos de belleza. Lo que cuenta en su libro es reflejo de un alma hermosa. Sin tópicos ni anteojeras, sin sectarismos ni unidimensionalidades, desde unas apetencias sexuales no excluyentes (que tiran por tierra el viejo tópico machista "feminismo = lesbianismo = incapacidad de las feas para encontrar pareja masculina" y que dejó claro en el 2003 con su controvertido libro dedicado a glosar la belleza de los efebos -un libro cuya lectura podría perfectamente acompañarse con el fondo musical de I GIARDINI DI KENSINGTON, esa traducción viscontiniana de Lou Reed que Patty Pravo nos regaló allá por los primeros 70 y que yo he incluido en mi repertorio desde hace un lustro-), reivindica la época de la vida en que las facultades físicas comienzan a decaer y la naturaleza va cerrando el ciclo de la procreación como una época de elevación hacia Lo Trascendente (en una línea mucho más próxima al Pensamiento Oriental y Primitivo que a la modernidad occidental y burguesa, de pragmatismo disfuncional por lo miope).

Leyendo a Germaine Greer no puedo por menos que pensar en mi tía Carmela, la randiana, y su feminidad agreste, curtida en soles y soledades, unida a un hombre desde una perspectiva por completo antipatriarcal, y para quien los años que se inician en la menopausia fueron años de plenitud y no de ocaso. De veras, me he sentido muy cómodo leyendo un libro escrito para todas las mujeres y para todos aquellos humanos que se identifiquen con Lo Femenino como potencia tremenda y terrible, inasequible al abuso y al desprecio, respetable, en una palabra. Lo Femenino como categoría/mundo en que vivir y profundizar continuadamente, no como anécdota/kleenex de usar y tirar al albur del capricho.

Y magistral la vivisección desmitificadora de aquel icono del feminismo burgués (tan lleno de alienación y contradicciones insolubles, como todo lo burgués) que fue Simone de Beauvoir.

Quiero acabar con una cita de Greer posterior a esta obra pero que refleja muy bien el espíritu y la lucidez de su trayectoria: "The 1969 female eunuch was nothing but womb. The 1997 female eunuch has no womb". El mejor reproche que puede hacerse a los gravísimos errores del feminismo burgués como rehén a la contra del machismo.



ilustración: MARIE SPARTALI STILLMAN

3 comentarios:

azagra dijo...

desdeluego,esto del blogsplocht es como un barrio,o sea que somos como vecinos.
venga,un saludo.
se ven pocos gallos de 50 como yo por aqui

el zurdo dijo...

Pues aquí estamos, sí, cada cual con su tema...

claroscuro dijo...

No había leído esta entrada antes de la mía de hoy en luminar. Curioso.
Tal y como lo cuentas, y lo que cuentas mis cortas líneas resultan cortas y además brevísimas.