domingo, 28 de septiembre de 2008

LA LEYENDA DEL INDOMABLE

El zenmeister lo definió (desde la objetividad más asertiva y jüngeriana, en las antípodas de cualquier frivolidad rijosa) como "el máximo arquetipo vivo de la belleza masculina".

De una estirpe de buscavidas entre la ironía y el tormento interior (esto es, dispuestos a trascender con creces ese rol), en la que también incluiría a William Holden, a Jeff Bridges y (por razones más de forma que de fondo) al sosias replicante de Newman, Rutger Hauer (quizás también a Bill Murray, cuando va más allá de la bufonada), con algo de Anarca en su desapego sutil (tan distinto a la ostentórea otredad del titán Brando -Hauer, en el fondo, participa más de esta esencia que de la de Newman: sería un Brando enmascarado de Newman-) frente al desorden establecido, los más grandes momentos que me deparó se encuentran en WUSA, COOL HAND LUKE, THE HUSTLER, HARPER, DULCE PAJARO DE JUVENTUD, EL JUEZ DE LA HORCA, DONDE ESTA EL DINERO...


9 comentarios:

claroscuro dijo...

Yo soy más de Perkins...

el zurdo dijo...

Yo, en cuanto a identificarme con un actor, por supuesto con Perkins (queda claro por haberlo sacado en un par de mis libros, RELATO SECRETO y LA CANCION DEL AMOR, como personaje en su rol máximo de Norman Bates; un día de estos tengo que recuperar un texto publicado en los 80 donde analizaba a Perkins vs James Dean como conceptos antagónicos -de hecho, se usó como epílogo de RELATO SECRETO-): no es casual que mi película favorita de Newman sea aquella donde tiene un duelo interpretativo con Perkins (bueno, y también con Laurence Harvey, el actor favorito de mi madre, que en WUSA hace de predicador engañabobos).

especies dijo...

Pues va a hacer un año, ahora. Qué bonito lo de "frente al desorden establecido"

el zurdo dijo...

Qué bien que me dejes comentarios antichateros en entradas viejunas, cual dulce horma de mi zapato. Justo (la dichosa sincronicidad jungiana) en las memorias de Gore Vidal, esto es lo último que he leído antes de irme al ensayo ruleto (y cuando lo leí lo imaginé automáticamente como una entrada de tu blog):

"Paul me contó una historia sobre cuando era un joven marino que navegaba en un buque de transporte por el Pacífico.
-Subí a cubierta con un libro de Nietzsche para cultivar mi mente.
Se hallaba cultivando su mente cuando un amable capellán trabó conversación con él y luego se le insinuó. Paul sacudió la cabeza.
-ESO SI que me hizo sentir incómodo.
-¿Con respecto al cristianismo o a la homosexualidad?
-Ni lo uno ni lo otro. Con respecto a Nietzsche."

especies dijo...

Esto me hace pensar en lo más paleto que tiene Europa, que es creer que los americanos no se enteran de nada.

el zurdo dijo...

Una cosa son los americanos y otra Paul Newman (y su señora) que las cazaban al vuelo (uy, ya estoy enterrando de más, porque JW sigue viva, creo).

especies dijo...

Bueno, sí, y una cosa son los españoles y otra no sé, Gutiérrez Solana. Y eso que si se divide la gutierrezsolanidad entre los españoles y la paulnewmandad entre los estadounidenses, resultaría que aquí hay más densidad de gutierrezsolanidad, claro, porque somos menos, con lo cual claro que una cosa es una cosa y otra otra.

especies dijo...

Ahora, que utilizar como equivalente de Paul Newman a Solana...

el zurdo dijo...

Qué delicia la biografía ramoniana del pintor charcutero (lo digo porque, según Ramón, parecía pintar más con sangre frita que con sustancias oleosas más propias del oficio -aunque, sí, la sangre frita ya es bastante oleosa y también mancha que es un primor-).

En cuanto a la comparación entre Newman y Solana, pues no le va a la zaga a la de Mink y Huston... Algún día espero descubrir el intríngulis (me he quedado intrigadísimo -un misterio entre Cronenberg y Fassbinder-).