domingo, 15 de mayo de 2022

LOS HOMBRES DE LOS CARAMELOS


Dado que en mi niñez nunca fui solo al colegio (siempre en el bus escolar o acompañado de un adulto) hasta los trece años no tuve ocasión de vivir realmente esta experiencia. Ocasiones, dos y las dos regresando del colegio y en el mismo sitio, donde estaba la salida de Metro de Ríos Rosas junto al depósito de agua del Canal y frente al parque de bomberos. La primera fui abordado sobre la una de la tarde por un borderline de edad indefinida (¿tardoadolescente? ¿veinteañero?) a caballo entre Meat Loaf y Oriol Junqueras, a quien pude dar esquinazo (advertido de sus escasas luces) accediendo a su propuesta de consumación de sus intenciones al anochecer en la Casa de Campo (así, sin más concreciones: se quedó satisfecho y yo llegué a casa a salvo para almorzar). La segunda fue más chunga: en el mismo lugar, ya anochecido (serían las nueve más o menos), se me acercó un sujeto que reconocí (de no ser su gemelo doppelganger, cosa que dudo) de un grupo por entonces muy popular que hacía versiones pop de canciones de las que Patino había recopilado "para después de una guerra" y, pretendiendo enredarme con el despliegue de una baraja de fotos guarrillas, intentó lo que el otro lelo pero en plan más tortuoso y esta vez me zafé aduciendo que tenía prisa y apoyándome en la mirada reprobadora de una pareja de ancianos que se dieron cuenta de lo que estaba pasando (o tratando de pasar) y que le bajaron los ardores a nuestro rumbero paidorro.  

Pero en mis años prepúberes el cine me deparó dos nombres cuyos caramelos nunca me atrajeron (más bien me daban grima por su excesiva viscosidad) y cuyas vidas más allá de la cámara confirmarían mi aversión: hablo de Chaplin y Disney. Hoy en que, a través de la apoteosis de la buena conciencia, de la corrección política, del buen rollito cada vez más didácticamente totalitario, de la dictadura oenegera, la demagogia charlotiana o las tareas institutrices de Mary Poppins (hoy heredadas por súcubos entre lo cursi y lo mansoniano como Irene Montero) se unen en esa bulimia de Disney acaparando (como no lo logró ni su epígono Spielberg) todo lo audiovisualmente infantil y juvenil y en el culto al "pequeño vagabundo" (frente a la mucho más honesta educación en la realidad que nos deparaban el kafkiano Pamplinas o los sabiamente nihilistas de Groucho y sus hermanos), veo cómo lo que ayer fue un recuerdo baboso (tan bien ejemplificado muchas décadas después en las comisuras goteantes de ZP, a cuyo lado los chorreones salivares del dragón de Komodo son fuente de salud) hoy es anticrística antiutopía. Occidente es un parque temático que deja enano el carisma ominoso del que aparecía en PINOCHO (el primer espejo en que mis traumas niños se reflejaron y que he considerado siempre como una película de horror y estéticamente horrorosa también). La nueva Biblia es la transhumana eyaculación de los Wachoskos y quienes antes acechaban en las puertas de los colegios hoy están dentro y dirigen la cosa educativa. Afortunadamente, esta secuencia terminal ya se ha sufrido otras veces y eso es lo bueno que tiene lo terminal, que está destinado al ACABOSE. 




domingo, 1 de mayo de 2022

OUTING VS DECORO

 


Abramos el armario para que el malvado mono salga en busca de neuronas que devorar y luego defecar.


La vida como gabardina que desplegar ante los demás en una agresión constante con la que ¿alejar? nuestra mediocridad y el tedio que tal mediocridad nos produce.


No hace falta saber pintar el delirio en hd para ser Dalí (o saber pensar en la pintura hasta el último silogismo como su antihomólogo Magritte). No hace falta saber jugar venenosamente con las palabras para ser Bergamín (o convertir la fiebre en palabras como su antihomólogo Céline). No hace falta saber estar en la cruz para ser santa (esto es, Simone Weil). Todos alcanzaremos la excelencia degradándola a través del chantaje moral y del odio a tal excelencia. El esforzado trance no tiene sentido si se nos vende el atajo del autoengaño que pretende rasar jerarquías. Aunque ello suponga la muerte del arte, de la escritura, de la santidad... La mediocridad como única norma del simulacro.




viernes, 15 de abril de 2022

FELICIDAD VS EXCELENCIA

 


La Felicidad como aspiración última implica pretender lo máximo con el mínimo esfuerzo, esto es, dar la espalda a la REALIDAD desde el disfuncional trampolín de los derechos/caprichos.


Buscar como horizonte último (esto es, primero en sustancia) y nunca final (porque, si no, no sería horizonte) la EXCELENCIA supone, por el contrario, la voluntad de superarse atendiendo a la REALIDAD, atención únicamente posible desde el ejercicio constante de la responsabilidad y el deber.




viernes, 1 de abril de 2022

CAPERUCITA ANTE EL JUEZ


"¿Cazador o presa?: cuestión de propaganda." 

(autocita de úlrima hora)


Sólo come lobos

(y la abuelita

en la cestita

hecha pedazos).




martes, 1 de febrero de 2022

EN EL SUPER (pues eso...)


"Hoy todo el mundo se preocupa por los demás según las normas que se acordaron..."

(cantaba yo hace casi cuarenta años)


¿Y por qué no? Se me ocurrió darme un homenaje. Por una vez, fui seleccionando los artículos sin mirar el precio ni ceñirme a marcas blancas. Incluso me asomé a la sección de delikatessen.

Ya en la caja, rompí mi hucha/cerdito frente a la empleada y saqué el montón de 👍👍ME GUSTA que había ido atesorando en las redes sociales.

Me dijo que aquello no era una forma de pago aceptable. 

¿Cómo, que toda aquella muestra de empatía y afecto y solidaridad que representaban los emoticonos no repercutía en la mejora de mi precaria calidad de vida? 

Me cogí un mosqueo...




sábado, 15 de enero de 2022

GANAS... (nuevo guiño a Hulme)


Pound tenía sus Cantos;

Xenius, sus Glosarios;

y menda (mucho menos leído, casi un fantasma) va dejando sus deposiciones 

en blogs como éste o en la web sombrilínea:

la cosa es dar rienda suelta a las ganas de escribir

para después apretar la cincha y condensar lo escrito...


Desde los Maristas de Chamberí (hará ya más de cincuenta años)

no uso de plumín y tintero.

Si hoy volviese a ello, el tintero, indudablemente,

sólo podría ser un frasco de Bovril

(concentración, ante todo concentración).




sábado, 1 de enero de 2022

PRAGMATICA SANCION (perogrulladas sobre la necesidad)



China somos todos (todos los que somos China, se entiende)...


No hay oro, lo que hay es tiempo (y, de éste, cada vez menos).


Cuanto más cerca se está de la indigencia, más ajeno se siente lo gratuito...


Nunca hay puntadas sin hilo en el tapiz de bisontes...






miércoles, 15 de diciembre de 2021

RETARDED LOVE (seconda puntata)



El colmo del amor, para mi corazón retardado, es yacer con alguien que, como antídoto de la eterna sensación de orfandad, por calorcito y por inyectarme un poco de optimismo, me incite a ese sueño que cada noche se me hace más esquivo... O sea, un horizonte (y, por lo tanto, inalcanzable).




CODA/REMACHE DESCARNADAMENTE TENEBRISTA:
más tantálico el horizonte si añadimos las fobias y cautelas provocadas por la pandemia, el uñero (justo en el pulgar donde el abuelo Cebolleta se albardaba con vendas la podagra) y la contumaz y persistente indigencia económica.
O sea, que soy ¿cómo decirlo? un "partido" de rechupete...

miércoles, 1 de diciembre de 2021

EL (difícil, por delicado) ARTE DE MIRAR ATRAS

 


Cuando fermentan (como esos arenques nórdicos que han de catarse con máscaras de gas -o como los compis de ruta de la macabra Alpha-), los recuerdos dejan de ser lo que eran y la nostalgia, abierta en canal, acaba por volverse un HORROR.


Me gusta mirar atrás desde la inextinguible frescura de Lo Intimo. Sin convenciones (cómicas convenciones) ni estereotipos. Que no me profanen, invadan o avasallen. Que no pretendan quitarme Lo Bailado.




viernes, 1 de octubre de 2021

LA AUTISTA DE HAMELIN



Nacarada y traslúcida, sus cabellos olían a cidra confitada y cada beso suyo (daba uno cada mitad de milenio) valía por mil.