Mostrando entradas con la etiqueta ZURDODROME. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ZURDODROME. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de mayo de 2021

SUEÑO DE HERRUMBRE

 

"El hombre encuentra trozos por doquier y se mueve entre ellos, como entre las paredes oscilantes y precarias de una habitación mágica de la que solo percibe unos aspectos que no son, en modo alguno, el «modelo» perfecto de lo real." (JUAN EDUARDO CIRLOT)


Soñé que Cirlot, en su obsesión por lo matérico, se unía a los cazatesoros y se postraba junto a Mike Wolfe ante un coche especialmente oxidado. De banda sonora, obviamente, lo más nihilista y cochambroso (en forma y aún más en el fondo) que dio la movida.




CODA PROSOEPOPEYICA CON INFULAS JUNGIANAS
Las imágenes astrosas que coaccionaban la mirada perenne en lo alucinado del cantor de Bronwyn y las rutas rastreras en busca de tesoros de herrumbre que recorre la furgoneta de lovecraftiano nombre (ANTIQUE ARQUEOLOGY) se trasfunden en mi confuso duermevelatorio, entre goce y pesadilla de liviana gravidez. Hasta el pis que otras veces actúa como nítido interruptor, aquí, por capricho caducamente prostático, se mantiene en suspenso, sinestesizándose en una cancioncilla que en su versión original de soterrado terciopelo nunca me dijo mucho y que, ahora, en su adaptación más POCHa, sólo me golpea en sueños para enanizarse de nuevo en la vigilia. 


lunes, 1 de febrero de 2021

SANTO OFICIO (sueño de quijadas)

 Tras semanas escuchando a Tom Waits era previsible algo así...


Apenas cerré los ojos lo vi. Al santo bebedor Barney Gamble: a las puertas del tabernáculo mOesiánico, ejercitaba su pleistocénica quijada mascullando lamentos por no hallar la puerta franca a la cotidiana comunión. Su ajada sotana, llena de fecales lamparones dolcinistas, se iba empapando bajo el calabobos de aguanieve. 

Al fin, la puerta se abrió. Pero aún así, el dispensador de comuniones, ataviado con blanquinegro hábito dominicánido, le impedía acremente el acceso hasta no consumar su interrogatorio, con algo del peaje intelectual de la esfinge mitológica pero también del fastidioso fisgoneo de algún comisariado macarthista. Barney, desencajada la quijada babeante, persistía en salirse por la tangente con su blues holoturio (o sea, echando las tripas) sin responder ni una sola vez a las preguntas que se interponían entre su maltrecha y empapada persona y el sagrado ágape. El espumoso y áureo pipí de Cristo en la muniquesa jarra de litro y medio y el frasco en que flotaban escrotales huevos en vinagre (que hacían pensar en un pasado remoto, infinitamente anterior al comienzo de los tiempos) eran la meta (¿o la trampa?) que decidiría el duelo entre tabernero y parroquiano.

Barney comenzó a temblar, con un amago de delirium tremens, cuando los huevos acéticos adquirieron expresión (como en un videoclip del alevín de chef Buddy Oliver): le vino a la mente el icono de la revista MAD pero no, era otra cosa más esotérica, más inquietante, era, ¿qué era?

¿Tal vez el careto maliciosamente travieso de Miguel Angel Ramos? 




viernes, 15 de enero de 2021

CROSSOVER (sueño de quintales)

"Teta capuccino di negra mulatta, guarda come suona questa serenatta": por el hilo musical del Jeffersonian se repetía machaconamente esta melodía (cuya percusión recordaba a aquella que acompasaba los cimbreos de María Vargas en el campamento gitano de la Riviera) cuando el nuevo becario se presentó ante la doctora Camille Saroyan. El nuevo becario era talludito y con un punto a lo Rossano Brazzi (o sea, de expresión melancólica y aladares argénteos, cabezón -eso sí, un cabezón escultural, como de busto romano- y paticorto). Aristócrata venido a menos, tras vender sus posesiones en la Toscana, decidió rentabilizar sus estudios obsesivos sobre las facetas más vivisectoras del gran Leonardo y reconvertirlos en remunerativa rutina forense. La doctora Saroyan, con su habitual gesto a caballo entre la resignación y el pasmo, le preguntó su nombre y le ofreció una bandeja de piltrafas para que mostrase su habilidad analítica. 

-Mi nombre es Cattaneo Torlonio D'Agrigento y eso son gallinejas de las que comió Bécquer por la zona de Embajadores. ¿Tal vez humanas? no digo que no...

La doctora Saroyan, en su enésima crisis de pareja con el iraní tristón, quedó prendada de Torlonio y, justo cuando iban a pasar a mayores sobre la mesa de disección, la tiranía de mi vejiga me impidió continuar el sueño...Cachis en la mar salada!!!!






lunes, 1 de agosto de 2016

HOUSE OF DREAMS


En este tag, ZURDODROME, iré recogiendo colaboraciones aparecidas originalmente en el hoy difunto oniroblog DILDODROME (creación del sr Landeira)

 
Será por los dolores en la cadera que llevo sufriendo desde comienzos de año  [2008], y por las medicinas y la rehabilitación que he seguido a cuenta de ello, pero mi identificación con Gregory House (hasta ahora meramente intelectual) ha empezado a adquirir también dimensiones físicas.


Esto viene a cuento del sueño que tuve a mediados de marzo. ¿Escenario?: El Viso (o zona ad hoc -concretamente, una clínica privada muy parecida a aquella en la que estuvo internada mi madre allá por el 66-). La sensación (un algo ambiguo e indolente que nos calaba hasta los huesos del alma) de formar parte de una novela de Drieu La Rochelle (sólo hacía una semana que había acabado mi relectura de GILLES). ¿La acción?: en un sótano, como visto en blanco y negro y como rodado por Fassbinder dentro de su cine de la crueldad, el ataque de Valerie Solanas a Gregory House (haciéndome pensar, en la ulterior rumia de duermevela, que el episodio del balaseo de House por el viudo de una paciente -el episodio más antipático a mi gusto, porque, en él, el establishmet reprocha a nuestro hombre las aristas de su identidad y trata de afeitarlo de cuerna y llevarlo por las sendas del pensiero debole y la corrección política: el trip alucinatorio de House me recordó mucho a mi segundo trabajo de ayahuasca, con la diferencia de que yo salí de ello reforzado en mi condición anómala, victorioso de los retrovirus policíacos del pensamiento, sin la menor duda sobre el acierto de mi decisión- estaba en parte inspirado en el atentado a Warhol que supuso la castración moral de éste y su degeneración en mera máquina de hacer dinero abandonando todo perfil subversivo). La alusión ambiental a Fassbinder habrá de relacionarse con mi reciente inmersión en su filmografía y con su aura de sujeto inasequible a toda corrección y reinserción en el rebaño (como, a mis ojos, ha de ser House para que me siga interesando como personaje).

En el sueño, yo era House, sentía dolores en la cadera y en el muslo y (en vez de tiroteado) era apuñalado en el costado y me quedaba por un momento posando ante la nada como un cruce entre un Cristo espetonado en la cruz y la famosa foto de AW enseñando sus escaras (aquí también ha podido influir el shock que me produjo ver la citada foto ilustrando la glosa que un blogger hacía de mi canción UNA CICATRIZ -la cual jamás me habría sido inspirada por una foto semejante, que más bien me ha dado siempre un indecible asco, grima y yuyu-). Después salía del sótano, paseaba en bata de paciente bajo una noche heladora por el jardincito de la clínica en tanto la persona que me había agredido hablaba en mi cabeza en plan Pepito Grillo justo como lo hacía el shaman brasileño de la coleta en mi prueba ayahuasquera. Finalmente, muerto de frío, golpeaba una puerta mientras gritaba "HOUSE NO ES WARHOL, HASTA AHI PODIAMOS LLEGAR, Y ME CAGO EN EL DALAI LAMA Y EN LA INDEPENDENCIA KOSOVAR" y me despertaba.

El exabrupto final en pareado se explica por sí mismo para cualquiera que me haya leído y conozca mis simpatías geopolíticas prochinas y proserbias y mi interés por las filosofías extremoorientales desde la defensa soberanista de identidades primigenias (la admiración de Kurtz hacia sus enemigos que estalla como revelación adamantina en medio de su frente), nunca como quinta columna prooccidental y apología del buen rollito.





miércoles, 1 de junio de 2016

DREAM IN JUNE (soñando con Douglas Pearce)


En este tag, ZURDODROME, iré recogiendo colaboraciones aparecidas originalmente en el hoy difunto oniroblog DILDODROME (creación del sr Landeira)



escena 1

Me encuentro en una habitación soleada que me resulta conocida aunque no puedo precisar de qué. Es un lugar de ensayo (hay instrumentos –guitarras, teclados, extraños utensilios de viento-, amplificadores, micros...). A mi lado está Douglas Pearce junto a un micro, con una guitarra acústica, cantando una canción de Benito Moreno (concretamente, las sevillanas “LA LLAME MUJER”). Viste sólo un pantalón de cuero muy bajo de cintura, a lo Britney Spears, y tiene un torso muy peludo, asomando también una mata de vello púbico por el pantalón. Unos piercings con forma de calavera con tibias (el símbolo de DEATH IN JUNE) atraviesan sus pezones y están unidos por una cadena de reloj plateada que choca rítmicamente contra su esternón al moverse. Al contemplarlo, lo asocio con David Byrne (un David Byrne más corpulento y bestial) por la misma regla de tres que asociaría a un rottweiler con un dobermann.
Yo debo de tener entre doce y trece años, aunque soy muy alto para mi edad. Visto un pijama de verano de mangas y perneras cortas, estampado con la imagen repetida de Stewie Griffin sentado en el regazo del gato de Cheshire (es como una parodia del cartel de propaganda de la película “AMARCORD” –el adolescente sentado en el regazo de la estanquera-: Stewie, con melena platino a lo Patty Pravo, y vestido de cowgirl como una de las playmates que actuaban ante los soldados en “APOCALYPSE NOW”, se arrellana sobre una descomunal gata de Cheshire con gafas, que es como un singular cruce entre el gato creado por Disney y su hermana Meg –o mejor, como una Meg Griffin transformada por algún doctor Moreau en el gato de Cheshire versión Disney-). Yo estoy en cuclillas pintándole las uñas de los pies al amigo Doug: se las pinto con los colores alquímicos del antiguo Reich (una roja, otra blanca, otra negra).
Cuando acaba las sevillanas me tiende un micro inalámbrico negro, con la forma exacta de un dildo (con nervaduras y todo, y un fuerte olor almizclado), y yo, ya de pie, me dispongo a acompañarle a los coros. Se arranca con una canción de Alberto Bourbon, “ANTES DE TI NO HUBO ANTES”, y cuando yo canto lo hago con una agradable voz sin desarrollar que recuerda bastante a la de Francoise Hardy (una FH medio somnolienta y resacosa). Al estar muy cerca del rostro de Doug, siento el perfume de su loción de afeitar (pienso para mí: “huele igual que el “HELIOPOLIS” de Jünger si dicho libro fuese loción de afeitar”). 
Una voz, tras la puerta, nos grita “chicos, la comida”. Salimos al pasillo y entonces descubro que estoy en mi antigua casa de Viriato y que el cuarto de ensayo es el saloncito donde nos reuníamos a ver la televisión.


escena 2

Estoy en una especie como de cruce entre una sala de profesores y una sala de interrogatorios de una comisaría. Los policías deben de ser británicos porque visten igual que en aquella serie en la que intervenía Rowan Atchinson. Por lo visto, Douglas Pearce ha desaparecido y hay sospechas de que haya podido ser asesinado. Un policía va interrogando a una serie de gente que no logro recordar al despertar y, finalmente, se sienta a mi lado con expresión suspicaz y me tiende un álbum de fotos. Todas son imágenes familiares donde aparecemos Douglas, su compañera, yo, animales domésticos... Me fijo en una foto donde se detecta la silueta de Pearce enfocándonos a su compañera y a mí. Estamos en cuclillas sobre el césped, junto a un rottweiler con la lengua fuera. La compañera (la voz que nos llamó para comer) es idéntica a Kirstie Alley en su época dorada (cuando hizo de conejita de Playboy o en aquella otra con Tom Selleck) y yo (sin más atuendo que un sucinto tanga estampado con la gata de Cheshire durmiendo sobre mi pubis) tengo un físico bastante particular: soy delgado pero muy ancho de hombros, como el Tadzio de “MUERTE EN VENECIA” o un Anthony Perkins preadolescente), y mi rostro es una mezcla entre la citada Kirstie Alley y el batería de EJECUTIVOS, Juan Luis Vizcaya (de hecho, mi rostro es una versión rubia del de Juan Luis, con la mirada más felina; y el pelo lo llevo por delante cortado igual, con raya en medio y crenchas que caen sobre mi cara, aunque bastante más largo por detrás –tendría algo también de la melena que lleva el andrógino nerdie de la serie “MENTES CRIMINALES”-). Al ver la foto siento un deja-vu emocional que asocio con determinado fragmento de mi cuento “FRENTE DE HIERRO” (publicado en “EL CORAZON DEL BOSQUE”) y recuerdo por qué vivo con Pearce y su compañera (a los ocho años me compraron a mis tíos para usarme como juguete erótico e iniciarme al helénico modo en subversiones rúnicas y luciferinas).
En la foto se nos ve a Kirstie y a mí muy cómplices y acaramelados. Ella lleva un bikini muy sucinto, desbordándose sus amplios y blancos pechos por las diminutas copas color caramelo, y un tanga casi microscópico en forma de mariposa verde con las alas desplegadas que apenas si deja lugar a la imaginación. Hay algo en la expresión de nuestros rostros como si nos estuviésemos pitorreando de quien hace la foto.
Yo entonces río para mis adentros y miro desafiante al policía (pienso “nunca podrán saber si Douglas está muerto o sólo ha desaparecido... Menudo es él”).
Con esa frase me despierto.


estímulos recientes

La megaescucha de DEATH IN JUNE concluida un día antes del sueño, así como una conversación con Dildo en la tertulia de los viernes donde le comenté la relación que encontraba entre los temas más cacofónicos de DIJ y la etapa más oscura de su artista andaluz favorito (justo el material lanzado en 2001).
El que Pearce cantase en vez de sus propias canciones cosas de Benito Moreno y Alberto Bourbón tal vez indique mi decepción ante la escucha (tenía una imagen muy mitificada de su repertorio y al oírlo todo de un tirón se me ha caído bastante –salvo, precisamente, algunos temas neofolk con guitarra acústica y coros femeninos-): la virilidad impostada del sujeto en mi sueño (impostación un poco estereotipada que puede guardar relación también con la lectura recentísima de cierto libro de Burroughs, “WILD BOYS”) queda parcialmente sustituida por la virilidad mucho más recia y real de los cantautores mencionados.
También creo que influye un aparte con Elderly ese mismo viernes en el que saqué a colación la escena de “EL NADADOR” cuando Burt Lancaster conversa con el chavalín en la piscina vacía.
En cuanto a Stewie Griffin, su hermana Meg y la gata de Cheshire, cualquiera que haya seguido mi web y mis blogs habrá visto que son imágenes recurrentes.
También lo de mi compra/secuestro para usos innombrables, puede vincularse a situaciones vistas en series que suelo seguir, como la ya mentada “MENTES CRIMINALES” o “SIN RASTRO”.
Lo único que se me escapa es qué pinta Kirstie Alley y Juan Luis Vizcaya.
Como final, diré que tanto al recordar el sueño nada más despertar como al escribirlo después me siento muy bien, como si se desatase un nudo que me ha estado atormentando durante las últimas semanas.




lunes, 14 de marzo de 2016

AYER TUVE UN SUEÑO (FUE SENSACIONAL)


Comienzo un nuevo tag, ZURDODROME, en donde recogeré colaboraciones aparecidas originalmente en el hoy difunto oniroblog DILDODROME (creación del sr Landeira)




Unas horas después de la penosa concentración frente a la sede de AFINSA del 1 de junio de 2006.


En el sueño, estábamos allí, en Génova, pero todos teníamos el mismo aspecto, como de oficinista tokyota en día caluroso: camisa blanca, corbata, pantalón oscuro, zapatos negros y lustrosos (auténticos pied/noirs), un maletín en una mano y en la otra un arma ligera. Nuestra silueta se reflejaba en los escaparates: todos teníamos el mismo rostro (Michael Douglas en "UN DIA DE FURIA" -corte a cepillo, gafitas, facciones de gallina tratando de volverse águila...-). La abundante pasma, desconcertada, trocaba su aire aburrido en preocupada alerta (algunos, incluso, se tragaban el chicle) preguntándose dónde estaban los desangelados pensionistas de otras veces, las marujas tristes a caballo entre la indignación y el desconcierto. Ahora, el escuadrón de clones de Michael Douglas no parecía ni indignado ni desconcertado, sino profundamente zen (ya saben, como Conan antes de abatir a un enemigo -que diría Milius- o quien dice Conan, dice Kitano, o como Kevin Spacey -con esa expresión intercambiable de serenidad absoluta que usó tanto en "K-PAX" como en "SEVEN"-). Allí estábamos, con un portafolios en una mano y el arma en la otra, murmurando cual desasosegante mantra "QUIERO MI DESAYUNO".

En la escena siguiente, estábamos ya no frente a la sede de AFINSA sino en Ferraz, frente a la del PSOE. Ahora cada cual tenía su físico particular aunque llevábamos todavía la misma ropa de oficinista japonés soportando la canícula así como el mismo pelo a cepillo tanto hombres como mujeres. Este look nos daba una dignidad especial: los viejos parecían menos derrotados, las marujas más riot grrls... Todos gritábamos a una "QUIERO MI DESAYUNO".

En el Ala Oeste de la Moncloa, Eva Hache travestida de Zapatero travestido de Martin Sheen, preguntaba nerviosamente a su asesor Michael Moore travestido de José Blanco (o viceversa) qué coño estaba pasando, cómo los ciudadanos cabreados no seguían el guión ya seguido en otras ocasiones (síndrome tóxico, la pauta maestra) de gritar kafkianamente a mil muros sordos e impenetrables de la Administración hasta perder la voz y retirarse resignadamente a morirse de asco en un rincón. El masajista de la Moncloa, Pedro Zerolo, mientras eliminaba el estrés presidencial con sus hábiles manos, aconsejaba tranquilizar a los afectados con alguna explicación brillante ("AFINSA es un bichito tan chiquito, tan chiquito, que si se cae de una sillita de bebé se mata").

Todos iban a aplaudir la feliz ocurrencia cuando el suelo de la sala oval comenzó a temblar. En la lejanía se veía acercarse lenta pero inexorablemente, cual turbamulta de muertos vivientes, un montón de ciudadanos y ciudadanas, sin más vestimenta que unas camisetas (enormes, hasta medio muslo) blancas y estampadas con el careto de Michael Douglas en su rol de "UN DIA DE FURIA" (debajo de dicho careto, la inevitable frase "QUIERO MI DESAYUNO"), pero con el mismo equipamiento de las anteriores secuencias (en una mano, el portafolios; en la otra, el arma). Las piernas desnudas, mayormente ancianas, celulíticas, varicosas, asomando bajo las camisetas, adquirían una imprevista belleza (recordaban a aquella contraportada del álbum de Battisti "IL MIO CANTO LIBERO").

En ese momento el masajista Zerolo estallaba en una crisis de pavor histérico propio del más estereotipado mariquita alonsomillanesco, Eva Hache intentaba convencer a los presentes de que ella no era el presidente sino una humilde cómica contratada para hacer de presidente mientras que Michael Moore trataba de hipnotizar a las masas en camiseta que se avecinaban blandiendo un muñeco de prácticas de tiro con el rostro de Bush.
En ese momento, Zerolo emitía un alarido especialmente agudo, como de banshee, rompiendo los ventanales y me despertaba.

Mi primera intención fue sacar del sueño la sugerencia de plantarnos en Ferraz con camisetas como las descritas hace un momento y gritando como único slogan "QUIERO MI DESAYUNO", y plantearla en el Foro de Afectados de AFINSA. Luego, ya más despejado, consideré que no cogerían el chiste y que todo quedaría en un diálogo para besugos (uno más de los que he sufrido en esta vida). Así que envié el sueño al único lugar posible y pertinente, el DILDODROME, el pozo de los sueños de Dildo de Congost.

"Soñé quedarme siempre allí: al despertar, me entristecí"
(LOS PASOS)