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jueves, 1 de septiembre de 2011

GRAMATICA INTERIOR A DEUX

Carmen Hierro me acaba de hacer llegar el catálogo de la expo RODART en la que ambos contribuimos con una foto suya y un texto mío glosando dicha foto. En tanto el libro en que ambos nos implicamos el año pasado sigue su vía crucis en busca de editor (gracias, Esther, por tu infatigable rol de cirinea), ésta es por el momento la única muestra conjunta de nuestra empatía creadora. 



GRAMATICA INTERIOR


(o cómo por una vez el traje nuevo de la emperatriz es a un tiempo ilusión y realidad)



La carne es en ti vestido

que no pierde la inocencia.

No existen hojas de parra

con vocación de gendarme

que te impongan la vergüenza.

Deja vus en tonos sepia

para los ojos del alma,

el cuellecito de blonda

y los botones de hueso,

con su calidez de otrora,

con su entrañable decoro,

no chocan, más bien remachan

en su germinal ornato

la liturgia del origen,

la pureza de la imagen,

el deseo sin pecado,

el concepto inmaculado,

el hallazgo inesperado,

ese círculo cuadrado,

tu gramática interior.

lunes, 10 de enero de 2011

PARA LOS DOS

Son esos besos tuyos extralargos.
Se funden en mi boca despacito:
icorosos bombones
grávidos de tu aliento
rezumando el adviento
de una época mejor
para ti,
para mi,
para los dos




ilustración: THE LEFT HAND (a partir de una imagen de Carmen Hierro)

lunes, 9 de agosto de 2010

LA NIÑA QUE MIRA DE REOJO

(continuación de la serie iniciada en EL PUNTO Z)





CARMEN HIERRO, la fotógrafa feérica, me acaba de mandar esta joyita con el siguiente comentario: “Te envío uno de mis retratos preferidos de la historia del arte. Se cree que Leonardo Da Vinci lo conoció antes de inventar su famoso esfumato. Para mi gusto esta encantadora muchachita es mucho más inspiradora que la Gioconda, y contiene también un gran misterio. Su autor es Petrus Christus. Es un pintor del que no se sabe mucho, más bien de segunda fila. El resto de sus obras no me entusiasman, son muy Van der Weyden. Pero aquí dio en el clavo. La dama es desconocida. Hay alguna teoría sobre quién pudiera ser pero no se sabe a ciencia cierta. Vive en un museo de Berlín. Tiene algo orientalizante, y el dibujo, más simbólico que real, le da un aura única con esa forma de sintetizar el cuerpito y los hombros. ¿Que te parece?”

¿Qué me va a parecer? Que es la quintaesencia de lo cool. Esa mirada de reojo y tan seria es de dejar hecho fosfatina al espectador. A César González Ruano seguro que le debió de robar más de un sueño e inspirar algún trance nostálgico de corzas. Carmen mencionaba lo orientalizante y, sin pretenderlo, esta circunspecta preteen podría ser perfectamente el contrapunto anacrónicamente brumoso de aquella tórrida Ifrikya que el propio Ruano glosó en muy otras latitudes. Acaso el protagonista teutónico de aquella nivola fundió en su mente a esta muchachita (seguramente contemplada con obsesión vertiginosamente hitchcockiana en esas horas congeladas que regalan los museos) con la hija de la dulzura que el destino le deparaba al fin de su periplo vital.

Yo la elevo, huérfano de aquella otra criatura que Modigliani retrató vestida de marinerito y con la que en su momento ilustré cierta evocación ruanesca, a la categoría de ciberdiosa y dejo que su reojo me pulverice y me limpie de las húmedas miserias que, por aquí o por acullá, siempre trae la canícula.

Y acabo con las últimas líneas con que CGR acababa a su vez su artículo MUCHACHAS HERMETICAS: "Con una ilusión inédita todavía, con una esperanza aún. Dentro de un vencimiento fatal, pero dentro de convencimientos no por inútiles menos hermosos"