lunes, 19 de mayo de 2014
NUNCA HARE BUEN PAPEL EN UN CUADRO DE PICABIA
Si alguien se me acerca valorándome y respetándome como a un prójimo suelo responder positivamente e incluso llego a volcarme en la colaboración con esa persona.
Pero cuando se me ve a priori como pieza a encajar en un engranaje a la conveniencia de la otra persona, más tarde o más temprano asomará el Bartleby que llevo dentro...
Para quien se me acerque con esas intenciones seré siempre (usando el calificativo que se me aplicó hace un lustro en similares circunstancias) UNA INVERSION FALLIDA.
jueves, 1 de mayo de 2014
PANILLA FINA...
"El pueblo es una cosa respetable. El vulgo es una cosa detestable. El público es una cosa lamentable.
Al público se le encierra, se le encajona, se le ordena, se le acarrea, se le señala la entrada y la salida, se le marca la hora. Y, sobre todo, se le cobra.
Un general tiene soldados, un artista tiene admiradores ó críticos, un político tiene secuaces, una cocotte tiene amigos. Un empresario tiene público.
Con el público se cuenta siempre, porque todos quien más quien menos, hemos sido público alguna vez.
Se trata de serlo las menos posibles. Para ello basta con enterarse bien de las cosas, pensar por nuestra cuenta, sustituir el sentido común por un sentido propio, penetrarse de la necesidad de ejercer nuestras actividades morales y mentales. Y en vez de contentarse con ver, cultivarse y trabajar."
MANUEL MACHADO
"La
nueva estirpe de buenos, que tanto ha proliferado, lleva siempre la
máscara beatífica que justifica su exención ante las injusticias del
entorno. No se sienten corresponsables de ningún entuerto social. En
cambio, te miran inquiriendo tu posición en el ranking de la solidaridad
y condenan cualquier escepticismo que ponga en duda sus dogmas. El
Evangelio y los católicos castizos los llama «sepulcros blanqueados». En
aquel tiempo, esos adalides de la exhibición altruista confieso que
conseguían intimidarme, pues me tenía por un considerable pecador con
veleidades burguesas. Hoy, los mando ipso facto a la mierda, sin más.
Envejecer tiene algunas ventajas colaterales"
ALBERT BOADELLA
lunes, 17 de marzo de 2014
LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS
Está Kurtz (la acción hasta las últimas consecuencias) y está Pessoa (la inacción desde las últimas consecuencias). ¿Todo lo demás?: pavoneo de egos, buenas conciencias vampirizando como lampreas a cuenta de las desgracias ajenas, sin pensar ni por un momento en remediarlas, tan sólo de consignar, de "cumplir" consignando.
También está, cómo no, aunque infrecuente, la síntesis patética pero honesta, ese explosivo cortocircuito que aúna en jornada suicida a Kurtz y a Pessoa...
ilustración: NEILPALF
sábado, 1 de marzo de 2014
ESPIGADITA (fragmentos)
Desde hace unos meses es difícil acceder a mi blog EL PUNTO Z desde determinadas zonas geográficas
(incluida aquella en la que resido) por lo que he decidido recuperar
aquí algunas de las entradas que considero más destacables.
«Esta niña aparecía el invierno pasado por el café donde yo escribo algunas mañanas. Era una niña mayor, pero una niña. Venía con unos familiares y, bien recuerdo, tomaba un orange. Lo pedía así al camarero, con una como seguridad voluptuosa: “Tráigame un orange”. Y yo seguía escribiendo o leyendo o charlando por los codos con los amigos si ya había terminado de escribir. Y, claro está, ni hacía caso de la niña y su orange. ¿Qué es una niña? Pues una niña, salvo para sus padres, apenas es nada ni nadie.»
«En la mañana gris, levanto la cabeza, me quito las gafas, enciendo un
pitillo y he aquí que entra, con sus familiares de siempre, la niña, esa niña.
¿Qué ocurre aquí, qué le ha ocurrido? ¿Qué ocurrió en el mundo, Dios mío? Con
sólo tres o cuatro meses, nuestra niña ya no es una niña. Su rostro de ahora
recuerda aquel rostro, pero todo en ella ha cambiado. No es que esté más alta.
Quizá esté igual. No, no... más alta. No, quizá lo mismo... No, no, más
espigada en todo caso. ¿Son los tacones? Viene la niña vestida de mujer. Mira
las cosas de otro modo. Se ve que, incluso, ve otras cosas. Se cruza su mirada
con la mía y se pone muy seria. ¿Por qué se pone seria? Se acerca el camarero y
dice: “A mí, vermú”. “Vermú”. ¿Ya no le
gusta el orange?
Yo noto como un extraño malestar. Esa niña ha crecido. No, más bien lo
que está es espigada. Pero... ¿no lleva pintados los labios? Bien, ¿y qué me
importa a mí que se pinte ahora los labios?
Le traen su vermú. Bebe su vermú. ¿A mí que me importa? Algo ha pasado.
¿Eran así sus ojos? Algo ha ocurrido. El tiempo que pasó es muy poco, los meses
de verano. ¿Se reía así al hablar? Algo ha pasado. ¿Puede uno volverse del todo
viejo en un verano? ¿Y entonces?
Ya no tiene uno la voz de romance. Hace unos años, espigadita, yo
hubiera escrito otra cosa. Pero, ¿cómo hace unos años iba a escribirla,
espigadita, si hace casi unas horas tú todavía no sabías pedir vermú?
Algo ha pasado.»
CESAR GONZALEZ RUANO
prionización: THE LEFT HAND
jueves, 20 de febrero de 2014
LA MADRE DE TODAS LAS VISPERAS
"El pecado estaba en torno, pero una atmósfera zafia lo hacía repugnante para cualquiera que tuviese mediano gusto. Sucedía, simplemente, que hasta los pregoneros de una virtud sin sustancia, sin heroísmo, sin belleza y sin interés, formaban en la tribu de gustos soeces, de mal estilo y esa falta de un alto y claro estilo, de una manera de ser entera y verdadera, hacía de todos y cada uno de los españoles, gentes sin cultura, sin raigambre, aburridas y desesperanzadas. El gran acuerdo nacional, el programa común de izquierdas y derechas, de nobles y plebeyos, consistía en agarbanzar más aún la existencia, en escupir en corro. Quedaban unos cuantos locos ¿pero qué podían hacer?"
(fragmento de PLAZA DEL CASTILLO de Rafael Gª Serrano)
sábado, 15 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
a medida que me interno...
...en EL LIBRO DEL DESASOSIEGO de Pessoa
más impresentable me resulta Facebook
(salvo -se entiende- las excepciones de rigor -nunca mejor dicho lo de rigor-).
Y también, leyendo a Pessoa, ese hombre cuyos quedos aullidos de hipersensible
sólo fueron escuchados (paladeados) después de muerto,
pienso en que, cuando yo no esté,
mis demandas resultarán menos fastidiosas para quienes las reciban
sin temor a sentirse en deuda con ellas.
No hay nada más cómodo que empatizar con un muerto.
Y también, leyendo a Pessoa, ese hombre cuyos quedos aullidos de hipersensible
sólo fueron escuchados (paladeados) después de muerto,
pienso en que, cuando yo no esté,
mis demandas resultarán menos fastidiosas para quienes las reciban
sin temor a sentirse en deuda con ellas.
No hay nada más cómodo que empatizar con un muerto.
36
ENCOGIMIENTO DE HOMBROS
Damos comúnmente a nuestras ideas
de lo desconocido el color de nuestras nociones de lo conocido: si
llamamos a la muerte un sueño es porque parece un sueño por fuera; si
llamamos a la muerte una nueva vida, es porque parece una cosa diferente
a la vida. Con pequeños malentendidos con la realidad construimos las
creencias y las esperanzas, y vivimos de las cortezas a las que llamamos
panes, como los niños pobres que juegan a ser felices.
Pero así es toda la vida; así,
por lo menos, es ese sistema de vida particular al que, en general, se
llama civilización. La civilización consiste en dar a algo un nombre que
no le compete, y después soñar sobre el resultado. Y, realmente, el
nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se
vuelve realmente otro. Manufacturamos ideales. La materia prima sigue
siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de
continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero
también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un
instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la
presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto,
otro sentimiento.
No sé qué efecto sutil de luz, o
ruido vago, o memoria de perfume o música, tañida por no sé qué
influencia externa, me ha traído de repente, en pleno ir por la calle,
estas divagaciones que anoto sin prisa, al sentarme, en el café,
distraídamente. No sé a dónde iba a conducir los pensamientos, o dónde
preferiría conducirlos. El día es de una leve niebla húmeda y caliente,
triste sin amenazas, monótono sin razón. Me duele un sentimiento que
desconozco; me falta un argumento no sé sobre qué; no tengo deseo en los
nervios. Estoy triste por debajo de la conciencia. Y escribo estas
líneas, realmente mal-anotadas, no para decir esto, ni para decir nada,
sino para dar un trabajo a mi distracción. Voy llenando lentamente, a
trazos flojos de lápiz -que no tengo sentimentalismo para afilar- el
papel blanco de envolver los bocadillos que me han dado en el café,
porque no necesitaba uno mejor y cualquiera servía, siempre que fuese
blanco. Y me doy por satisfecho. Me reclino. La tarde cae monótona y sin
lluvia, con un tono de luz desalentado e inseguro... Y dejo de escribir
porque dejo de escribir.
foto: Casilda Fernández
lunes, 13 de enero de 2014
LA REVOLUCION
El desapego ante un presente que se desprecia.
Y la nostalgia, espiral nostalgia, ante un pasado que aún está por venir.
miércoles, 1 de enero de 2014
MANIQUEISMO CABAL Y NO MUY CATOLICO
Cada día me siento más religioso y menos católico...
Los pueblos movilizados a base de culebrones y cuentecitos con final cortoplacistamente feliz se retratan como débiles y degenerados. Sólo los pueblos que se vienen arriba con la honesta promesa de SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS y que asumen serenamente la terrible carga de la predestinación merecen la pena.
"Hay que preferir el infierno real al paraíso imaginario." (SW)
lunes, 16 de diciembre de 2013
LAS CANCIONES DE MI VIDA (13)
Desde hace unos meses es difícil acceder a mi blog EL PUNTO Z desde determinadas zonas geográficas
(incluida aquella en la que resido) por lo que he decidido recuperar
aquí algunas de las entradas que considero más destacables.
Mi Gata Luna
(letra y música: Cecilia)
(intérprete original: Cecilia)
Tenía una gata de nombre luna,
Era de plumas de ruiseñor
Sus ojos eran de vidrio verde,
Su hocico negro de cartón.
Murió mi gata de angora blanca,
Murió mi trozo de ilusión
Y entre cuatro la llevamos
Envuelta en paño de algodón.
Cavé un hoyo detrás de un chopo,
Con mi cuchara y mi tenedor,
La he cubierto de arena fina,
Y un crisantemo en flor.
La he rezado un padrenuestro,
Y he llorado mi último adiós
Qué sola muere mi gata luna
Qué sola y triste vivo yo.
(letra y música: Cecilia)
(intérprete original: Cecilia)
Tenía una gata de nombre luna,
Era de plumas de ruiseñor
Sus ojos eran de vidrio verde,
Su hocico negro de cartón.
Murió mi gata de angora blanca,
Murió mi trozo de ilusión
Y entre cuatro la llevamos
Envuelta en paño de algodón.
Cavé un hoyo detrás de un chopo,
Con mi cuchara y mi tenedor,
La he cubierto de arena fina,
Y un crisantemo en flor.
La he rezado un padrenuestro,
Y he llorado mi último adiós
Qué sola muere mi gata luna
Qué sola y triste vivo yo.
Etiquetas:
FLORILEGIO Z,
LAS CANCIONES DE MI VIDA
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