lunes, 1 de diciembre de 2008

HILLARY CANCERBER... PERDON, CANCILLER DE OBAMA




Ello supondría la definitiva vuelta de tuerca en la clintonización del gabinete Obama (buena parte del mismo trabajó ya con Bill) y, dada la frenética actividad de la tigresa durante el mandato de su marido como embajadora usaca por el mundo (en plan más de ministro israelí de AAEE o de propagandista soviético del Destino Manifiesto que de primera dama florero), la elección tendría sentido. Con el doble pack johnsoniano (welfare para casa y big stick para fuera) que suponen el sionista Rahmbo Emmanuel y la no menos filojudía Hillary en posiciones nada anecdóticas más la puntilla del mantenimiento en su cargo del actual Secretario de Defensa del gobierno Bush me da que Obama está haciéndole un rotundo corte de mangas a la Alianza de Civilizaciones (los insultos de Al Qaeda contra el nuevo césar acusándolo de antimateria de Malcolm X parecen más cabales como análisis prospectivo que los alirones prematuros de Chávez y del presidente iraní –y ya no digamos las estupideces delirantes de Pepiño y ZP sobre Obama como presunto clónico del bobo monclovita-), asumiendo musculosamente el Destino Manifiesto Imperial (como hizo Kennedy con Cuba y Vietnam –una pista debería haber sido el show berlinés de Obama, tan lleno de deja-vus de guerras frappé-) y tal vez empiece ahora la verdadera humillación para nuestro Mr Bean. No sería la primera vez: de hecho, ya resultó bastante palo al comienzo de su primera presidencia que su homólogo británico Tony Blair (recordemos cómo había accedido a la Secretaría del PSOE con un pobre remedo de la 3ª Vía blairista, amparándose -más que en ideas- en los ojos azules y la común cara de tolili –claro que luego Blair sacaría al halcón interior y ZP tan sólo al resentido sin las pelotas suficientes para ir hasta el final de su resentimiento, limitándose una y otra vez a amagar y no dar-) siguiese haciéndole más caso al por entonces ya defenestrado Aznar (de quien realmente daba la impresión de ser amigo personal, como tantas veces había señalado el miniyo teleguiñol de Josemari).

Me equivoqué para bien con Hillary y no me importaría hacerlo con Obama. El peor de los males es que el modelo ZP (ese SIDA político que deprime las defensas de los españolitos y los desvincula de la realidad) se extienda entre los países desarrollados más allá de la irrecuperable excepción española. Ojalá Occidente esté a la altura de estos tiempos revueltos, ojalá sepa surfear sobre este rompeolas de ciclos, bien aceptando la ineludible invasión de los bárbaros (Rusia, China...) en un ejercicio nixoniano de realpolitik o bien intentando recuperar su poderío (aunque falle en el intento: ahí estriba la raíz última del heroísmo, que otros consideran patología –hoy, en pleno desfondamiento, ese rol en el ámbito occidental habrá de adjudicársele a Israel, país mantis con crecientes trazas de werewolf, siempre dispuesto a enfrentar el día de mañana como el último y a desaparecer llevándose, a poder ser, a la mayor cantidad de enemigos con él-), todo antes que una aporía interminable de regodeo terminal y decadente, irrealidad barroca, ese espanto sin fin del que hablaba Lenin.




2 comentarios:

Alberto dijo...

Gracias por tu comentario, Fernando. A esto le llamo yo bajar a la arena o, mejor dicho, a la ciénaga.

el zurdo dijo...

Entre Obama con su diseño de gabinete y ZP(epiño) con sus fatuidades gilipollescas me lo han puesto a güevo.